Evaluando el baby-led weaning

Ya van a ser 9 meses que iniciamos la ablactación y lo hicimos con el baby-led weaning, que consiste en permitir al bebé alimentarse con lo que a él le agrade y por si mismo. Más sobre este método lo pueden leer en este post anterior ablactación.

A lo largo de estos meses he gozado de verle experimentar con la comida. Desde el principio le servimos lo mismo que comemos todos y fue impactante ver como rechazaba todo lo que era carnes (pollo, pescado o carne roja) y prefería las frutas y las legumbres, aunque se notaba su preferencia más por las primeras que por las segundas.

Al principio le daba trozos para que el pudiera tomarlos mejor con sus manitas. A veces le daba la fruta entera para que la tomara en sus manos y pudieran identificar su forma. La mayoría de las veces “juega” con la comida. Recuerdo que hace poco, le servía en su plato y a penas se lo entregaba el ya estaba preparado para virarlo sobre el tablero de su silla de comer. Esparcía todo con sus manos. Si hacía el intento de comer era mucho. Lo que más le gustaba era aplastar y luego limpiar con todas sus fuerzas, enviando todo al piso (pero creo que es una forma de “saborear” a través de las manos, de “comer” a través de la piel). Un par de veces entré en estrés, porque en realidad no comía nada … Pero mi marido, tan sabio, me decía: deja. No pasa nada. Aún es un lactante.

Y así, pasó de aplastar todo y tirar todo a meterselo en la boca. No se mete mucho, sigue comiendo poco. Claro que hay unos días mejores que otros. Unos días que come de todo pero poco, otros días que no se mete lo que es NADA. Los días buenos come medio huevo de desayuno y una cuchara de lo que haya de almuerzo y un trozo de banano en la merienda. Y pica pocas cosas a lo largo del día.

Lo bueno de esto es que está abierto a probar de todo. Ahora ya intenta manejar la cuchara y el tenedor y esta provando a cortar con el cuchillo, le doy el queso fresco para que lo corte y mientras lo corta se come. Y para tomar siempre le doy en vaso normal, al principio se regaba pero ahora ya es todo un experto. Claro que le gusta meter la mano y a veces termina regando en su tablero para mezclar con la comida.

Lo que si tengo que confesar es que es un goloso, le encanta el chocolate y los snaks, sus preferidos son los  “aros de cebolla”. Solo oye el sonido de las fundas y rastrea a ver de donde llegó para luego pedir que le compartan.

Han sido unos meses muy gratificantes, donde he crecido como persona, porque he tenido que ser paciente y aprender a confiar en mi hijo. He dejado de lado mi antiguo chip que me decía que ya esta grande y debe comer la comida, que debo enchufarle la cuchara a “engaños” y que ya mi leche no le alimenta. He cambiado mi forma de pensar y actuar ante la comida. Veo la hora de comer como un momento para compartir con los demás, para conversar y conocernos más. La hora de la comida nos muestra el estado de animo de nuestros hijos, es un momento en el que ellos se sienten libres de expresar sus sentimientos. Si les fue bien o mal, si están cansados o apensadumbrados, si están contentos o ansiosos, lo reflejan a la hora de comer, es el momento en que puedo mirarlos cara a cara y leer sus frentes (obvio que no leo frentes, es solo un decir… Pero veo sus ojos, sus rostros, el reflejo de su alma)…

    

Muchas veces, cuando mi chiquitín termina de comer en su silla, pide sentarse en mis faldas y darle una probada de mi plato, para luego bajarse y explorar la cocina mientras vuelve por un poco más de comida y aunque no come mucho o más bien, come casi nada, sigue creciendo sano, fuerte y feliz. Sigue siendo un lactante, donde su principal fuente de alimento es mi leche. La hora de la comida no es un estrés ni para el ni para mi y ya no me preocupo por qué hacer de comer ni de andar llevando la comida desde casa si salimos a algún lugar. No cocino extra para él y si come, come y sino come pues… ha tomado lo que realmente necesita de mi teta. Y si, soy feliz … Y con calma y respeto hacia mi bebé, vamos atravesando por esta etapa de la ablactación, tan linda, divertida y gratificante.

Desde que se les introduce a los alimentos inicia el destete y de esta manera va siendo gradual y pautado por el mismo niño. Esto me causa alegría pero a su vez nostalgia porque lo veo crecer tan rápido y se que nunca más volverá a ser mi bebé recién nacido. Ya no se atora con la comida, ya no le produce tampoco arcadas e incluso come con pepas y me las devuelve. Lo veo crecer y madurar. El elije qué quiere comer y cuánto comer.

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