El Porteo y el Apego Seguro

Tomando en cuenta la necesidad innata del bebé de socializar, el porteo es un medio bastante amplio como para cubrir dicha necesidad.

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño de forma innata con sus cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. Llega a ser una herramienta que ayuda a cubrir las necesidades afectivas del bebé y del niño. En la relación del niño con su cuidador se pueden instaurar dos tipos de apego. El seguro; que se da cuando la madre, o quien cuide del niño, está de manera constante, del 70 al 90 por ciento de las veces, presente física y emocionalmente supliendo las necesidades del bebé/niño y siendo capaz de regular las emociones del menor. Por otro lado está el apego inseguro; el mismo que se instaura cuando la persona que está a cargo del cuidado del niño está ausente en un 60 por ciento o más de su tiempo ya sea física o emocionalmente, es decir es una mamá que no es capaz de regular las emociones del niño ni suplir sus necesidades.

Portear viene siendo una necesidad de los padres y del bebé desde que existe el ser humano debido a que el bebé nace carente de la posibilidad de caminar, de movilizarse por si mismo y el ser humano, que en el principio era nómada se veía en la necesidad de cargar al bebé en brazos para llevarlo con toda la tribu, pero también para salir a recolectar ya que era la forma más rápida y eficaz de cubrir con el resto de necesidades del bebé (llanto, alimento, abrigo, limpieza, sueño). Si lo dejaban tumbado en algún lugar tendrían que ir y venir varias veces para ver si necesitaba algo, si no estaba siendo devorado por un depredador o si no estaba llorando.

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De esta manera no solo se cubrió con la supervivencia física del bebé sino también con la supervivencia emocional ya que, sin conocerlo científicamente, el bebé necesitaba de afecto, contención, intercambio emocional con otro ser humano, caricias, conversaciones, lenguaje corporal, besos, abrazos, mirar el rostro de quien le cuidaba e intercambiar miradas, gestos y gorjeos.

Hoy por hoy, ya se sabe que el bebé que es criado sin vínculo, sin relación con otro ser humano, se deja morir, literalmente. (observaciones de Rene Spitz y el experimento de Kaiser Guillermo El Grande de Alemania en donde ningún niño sobrevivió al mismo). Cuando el cuidador no expresa ni cariño ni afecto, cuando su rostro es inexpresivo, el niño empieza a bajar de peso, a enfermarse y por último muere. A pesar de que el adulto le mantenga limpio, seco, abrigado y alimentado.

Así que portear nos sirve para todo esto, ya que podemos llevar a nuestro bebé de un lado al otro, continuar con nuestras tareas diarias sin tener que separarnos. Y, además, mientras porteamos conversamos, le besamos, le acariciamos, le cantamos, le mecemos, intercambiamos miradas, afecto y le acompañamos a explorar el mundo desde su base segura.

Por otro lado, estaríamos haciendo un vínculo especial, en donde mamá y bebé llegarán a conocerse, a comprenderse mejor y además se contribuye a fomentar un apego seguro, ya que las necesidades del bebé serán suplidas de forma más rápida y eficaz. No tendrá que llorar para indicar que tiene hambre, porque en el regazo de mamá empezará a buscar alimento, así comerá, no con desesperación de hambre, porque recordemos que el llanto es la expresión tardía del hambre. En fin, estaremos al tanto de cada necesidad, desde las físicas hasta las emocionales ya que, al tenerlo cerca, la madre o quien lo portee, estará en la capacidad de ayudar a regular al niño ante cualquier situación de estrés. Por ejemplo, si algún sonido o imagen le asusta, solo tendrá que esconder su rostro en el pecho de mamá y, ella rápidamente podrá abrazarlo y tranquilizarlo con su voz. Por otro lado, recibirá más información de lo que está viendo, de lo que está pasando. Y por último nunca se sentirá solo, estará siempre en compañía con lo que el apego seguro se instaurará ya que la madre, al menos, podrá estar en un 70 a 90% de veces que el niño requiera ser regulado.

Con todo esto nos damos cuenta de que el bebé y el niño es un ser dependiente y que al crecer nos convertimos en adultos interdependientes, entonces ¿por qué existen personas empecinadas con querer formar bebés y niños independientes? Nos queda mucho trabajo por hacer, mucha información veraz que compartir y sembrar en las familias que buscan criar con apego seguro.

Las mujeres debemos cambiar nuestro chip

Hoy en día el porcentaje de bebes que amamanta va de bajada. En el mundo a penas el 37% de mamis amamantan exclusivamente, en el ecuador solo el 39% de mujeres dan de lactar y el promedio de lactancia materna exclusiva es a penas 2 meses y medio (datos de UNICEF Y OMS). Dentro de las causas identificadas están: la falta de información apropiada a mujeres gestantes y lactantes, falta de apoyo en la familia, servicios de consejería en lactancia ineficientes, escasa valorización del acto de amamantar, fuertes creencias culturales y mitos sobre la lactancia materna, entre otros.  De las cuales yo considero que la última es la más importante.

La mujer ha sido empujada a una sociedad de consumo y trabajo. La mujer se ha exigido ser autosuficiente y ha ido opacado su don de ser mamá,  su potencial de maternar, su poder de amamantar. Se ha llenado de miedos; de si tendrá leche, será leche suficiente, será la leche adecuada o sera “agua da”?

Hemos traspolado nuestro entorno concreto a la maternidad, cuando ésta es un mundo abstracto, lleno de magia, amor, sensaciones, sentimientos …. Sexto sentido. Para mi, un lugar muy espiritual.

Si cada mujer guardara en su mente y en su corazón el concepto de ser mamífera, no cuestionara su capacidad para amamantar.

Mamífero: (mamalia) clase de vertebrados amniotas homeotermos (sangre caliente) y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a sus crías.

Nos hemos creído lo de vertebrados, lo de amniotas y lo de homeotermos pero cuestionamos la mejor parte: glándulas mamarias productoras de leche! Nadie pregunta, será que tengo mi sangre lo suficientemente caliente como para regular mis procesos bioquímicos? Entonces por qué si cuestionamos nuestra capacidad de producir leche y de alimentar a nuestros hijos con la misma.

Mamis, es tiempo de cambiar nuestro chip. Todas somos mamíferas, no existe la leche aguada ni tampoco existe el no producir leche. Todo está dentro de nosotras. Si tan solo nos apropiáramos del concepto y nos convenciéramos totalmente de que simplemente somos, entonces ninguna mujer nos preguntaría, ni si quiera: y tienes leche? Es como que también nos debiera preguntar: y tienes la sangre caliente? Y tienes columna vertebral? Pues estas son características de los seres humanos y son tan constantes y tan determinantes para la vida como el tener leche y la leche que tenemos es perfecta, adecuada y suficiente.

No más miedo a no tener leche, no más miedo a no saber dar de lactar, no más miedo a no poder amamantar. Somos mamíferas, capacitadas perfectamente para maternar desde el corazón, desde la magia, desde nuestro ser. No vemos la cantidad de leche en nuestros pechos, pero no es necesario porque aun cuando es abstracto, simplemente esta! 

 

CONSEJOS PARA UNA LACTANCIA EXITOSA

  1. Empieza lo antes posible. Exige a tu ginecólogo que antes de que pese y mida a tu bebé te lo entregue para darle el pecho; que lacte durante las dos primeras horas de vida es más importante que saber cuanto pesó. Ya habrá tiempo para eso, tal vez a la salida de la casa asistencial. 
  2.  Ofrece el pecho cada vez que lo pida. La primera señal de querer lactar es buscar con su boquita, la segunda, chuparse la mano, la tercera es quejarse y la última es el llanto (el signo más tardío, no esperes hasta que llegue a éste, estará exasperado). 
  3. Que lo tome hasta que se suelte. No le pongas tiempos ni horarios, solo es un bebé, ya crecerá y tendrá que cumplir con horarios, por ahora déjalo disfrutar de tu cercanía. 
  4. Evita el chupete o chupón. Recuerda que no todo lo que tu bebé quiere de tu seno es sacar leche. Quiere sentirte, olerte, escucharte. Por eso quiere estar pegado a ti con su boca en tu seno. Mientras sustentes esta necesidad estarás disminuyendo notablemente el riesgo de caer en algún vicio cuando sea mayor. 
  5. Evita el biberón. Si no suplementas, permitirás que tu bebé logre producir en ti la cantidad de leche que él necesita. Si quiere estar solo lactando o si pide seno a cada rato es porque esta haciendo que tu cuerpo produzca leche. Esto pasa siempre, es normal, a lo largo de la lactancia materna. No te dejes asaltar por el pensamiento: “es que se queda con hambre”. Es que para no quedarse con hambre a posterior es que pide estar más tiempo y más frecuente en tu pecho. A mayor demanda mayor oferta. 
  6. Pasa tiempo con tu bebé. Solo de esta forma sabrás reconocer sus necesidades y comprender su llanto. 

Olvida el tiempo, sumérgete en lo más íntimo de tu ser, de tu naturaleza, vive cada momento de tu maternidad como suspendida en el tiempo. Cree en tu instinto. Amamantarás a tu bebé por pocos años, así que disfruta de cada lactada, mira con atención su rostro, lo profundo de su mirada, el amor que hablan sus hijos para contigo, su cálida sonrisa que llena tu corazón. Siente su manita apretando tu piel, como queriendo sujetarse para estar seguro. Enamórate de tu bebé y ya estando enamorada, para qué apresurar el tiempo de la lactada, por qué darte la oportunidad tan corta de descansar mientras sostienes el cuerpecito de tu bebé, tan delicado, tan frágil. Por qué darle un tiempo determinado a este momento tan mágico, tan sublime. Por qué ponerle un horario y darle de lactar solo cada dos o cada tres horas. Por qué no hacerlo tan frecuentemente como te lo demande él.

Al final los hijos se van … Aprovéchalos ahora que puedes sostenerlos entre tus brazos y darles vida a través de la lactancia.

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

   Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” Proverbios 31:10

Rompiendo Paradigmas

Desde Julio que dejamos la escuela y nos enrumbamos en una nueva aventura. Los dos primeros meses fueron de vacaciones y en septiembre empezamos a sentir la ausencia del colegio. Por mi parte voy animada y muy entusiasmada en este caminar.

Es toda una tarea romper esquemas y liberarnos del sistema, ir contra corriente rompiendo paradigmas. No es mi primera vez; la primera fue la medicina, romper la tradicional forma de parir, yo aprendí por la formación que recibí, a ser fría e indiferente con la mujer en labor de parto. Creyendo que así me aseguraba yo de que la paciente haga lo que se le ordenara, imponiendo mi voluntad, agilitando mi trabajo y evitando los estorbos. Hasta que recibí, en carne propia, lo que había sembrado. Fue un golpe muy duro para mi, mi propio parto de sufrimiento y mal trato por el personal sanitario. Pero le doy gracias a Dios por haberme abierto mis ojos a la indiferencia, al dolor y al trauma. A través de mi segundo parto, respetado, lleno de amor hacia mi, de acompañamiento, de comprensión y calma, empecé a caminar contra corriente, rompiendo el paradigma del parto como una emergencia, un apuro y totalmente al poder del médico y las enfermeras llevándolo a ser un momento de sufrimiento, violencia y apuro. Donde la mujer no goza, no disfruta, no sueña, no vuela, no fluye, no se empodera ni tiene el protagonismo.

Pero cuan equivocada estaba y aún siguen algunos equivocados. Recuerdo en una reunión haber abogado por un parto normal aun después de haber tenido una primera cesárea, recuerdo haber dicho que luchen por ese parto vaginal y una de las tías diciendo:»para qué quieren sufrir? Tanto dolor, mejor una cesárea, rápido, rápido.» El Parto es un momento tan sublime, tan propio de cada mujer y un buen acompañamiento cambiará la historia y trascenderá a lo largo de la vida de una mujer.

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Voy en contra de la corriente cuando hablo a la gente de mi Dios, de lo poderoso que es Él, de que no solo creo en Él sino que también le creo. He dejado que Él tome las riendas de mi vida y encamine mis pasos, ahora puedo depositar mis cargas a sus pies y andar ligera y en libertad. Él ha quitado todo temor, me ha dado alas, va moldeando mi carácter y ante las amenazas tengo paz. Los temblores, terremotos, gobierno, crisis, Cotopaxi … Son enemigos que están bajo mis pies, que no pueden contra mi. Suelen no entender, burlarse o envidiar mi paz pero es que la paz que Él ha puesto en mi sobrepasa todo entendimiento humano.

Ahora voy en contra de la corriente educando a mis hijos en familia. Buscando un ambiente más respetuoso para ellos, donde nosotros, sus padres, seamos sus mentores, un buen ejemplo; exponiéndolos a un sin número de posibilidades, tratando de entenderlos y de conocerles mejor. Buscando que entre ellos se comprendan y logren acompañarse. Haciendo que nuestros lazos familiares sean más fuertes. Que nuestra vida no se rija al rededor del colegio y los deberes, donde no hay tiempo para casi nada. Sino que se base al rededor del núcleo familiar, de la vida diaria en familia, nuestra esencia, nuestras creencias y costumbres, tan juntos y entrelazados como los dedos del puño de la mano. Con tiempo para soñar, para dormir, para ver las nubes, para nadar, cocinar, pintar, ensuciar, correr, jugar, entrenar, reír, trasnochar, leer, aprender, investigar, visitar, escalar, pasear, viajar y hasta para aburrirse.

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Que mis hijos aprendan no por obligación ni por miedo, sino porque realmente de corazón quieren aprender, que tengan desde su interior el anhelo de ser mejores cada día y saber más. No por una nota, ni porque el profe dice, peor por pasar el año, sino por interés personal, por su propia voluntad y necesidad. Que mis hijos amen aprender y hagan lo que realmente les gusta y que descubran ahora lo que les gusta, no cuando entren a la universidad. Que mis hijos sean niños y aprovechen su infancia, la misma que no es sino el 10% de su larga vida. Que mis hijos se conozcan a ellos mismos, que sepan lo que son, lo que quieren y lo que buscan. Que nadie les diga lo que son, lo que deben aprender y estudiar, lo que deben buscar. Que sean autónomos y caminen en libertad, con su propio gusto por la vida. Que nadie les corte sus alas, que el mundo no los moldee y que el colegio no les imponga.

Que feliz estoy de no tener que lavarles la cabeza en las tardes después de clases, que feliz estoy de no lidiar más con los estorbos de los deberes, que feliz estoy de que tengamos más tiempo real en familia. Que feliz estoy de poder ser parte activa de su aprendizaje y de su vida diaria. Que feliz soy disfrutando el día a día en familia mientras vamos aprendiendo todos y juntos.

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Col.3:22

CANSADA DEL AÑO ESCOLAR

Estamos por terminar el año escolar y para mi ha sido un año muy fuerte. He visto lagrimas, angustia, estrés, miedo y malestar, mucho malestar. Tengo tres hijos escolarizados; sexto, tercero y primer grado. Y para los tres no ha sido un año agradable en el colegio. Ninguno de los tres se despierta en la mañana y piensa que es agradable ir al colegio, a ninguno de los tres les ha motivado su maestra, ninguno de los tres hace los deberes con alegría, ninguno está contento de aprender.

A medio año, al finalizar el primer quimestre, ya los veía muy desalentados. Y por más que me esforcé por animarles, no lo logré. Creo que ese era el trabajo de cada maestra. Lamentablemente ninguna lo ha podido hacer, ninguna se ha tomado la molestia de salirse un poco de su esquema y de buscar nuevas alternativas o formas de enseñanza para captar la atención de mis hijos y de algunos compañeritos más, supongo.

Hay unos niños que sí van al colegio como borreguitos, sin cuestionar nada. Hacen lo que les piden y ni preguntan para qué o por qué. Ese no es el caso de mis hijos. Este año ha sido cada tarde de deberes muy cuestionadas; para qué le sirve hacer ese deber?, por qué debe hacer como la profe le dice?, por qué no puede escribir con la forma de letra que a ella le agrada y tiene que hacer como está en el dibujo?, por qué tiene que hacer deberes si ya en la clase trabajó super bien?, para qué aprender eso que dice la profesora si no le gusta ese tema? Estas son unas de las pocas preguntas que me han hecho mis hijos a lo largo de este año escolar. Y yo simplemente ya NO doy más, ya no encuentro las respuestas, en realidad deberían enseñarles cosas que realmente les sirva en la vida… A cuántos de ustedes les ha servido en su día a día sacar las raíces cuadradas? Cuántos de ustedes sacan los cálculos lineales para vivir? Quién sabe de qué está compuesta una célula y para qué le sirve cada cosas? (A menos de que haya seguido biología o medicina) … Pero a quién le hubiese servido aprender a arreglar el interruptor? En fin, tantas cosas que nos enseñan en el cole y las repetimos en el kinder, en la primaria, en la secundaria y …. Llegamos a la U y ya nos hemos olvidado.

Este pensamiento de Mirko Badiale, que por cierto no se quien es él, pero su pensamiento es tan cierto, me ha impactado y es que a muchos niños al mandarlos a la escuela son tratados tan bruscamente que sus sueños se ven destruidos; los profesores quieren  niños quietos, callados, obedientes … Que no corran, que no griten, que no rompan ventanas de un balonazo … Que escriban con la mejor «caligrafía», que pinten de colores adecuados, a quién se le ocurre pintar un sol azul? No! El sol es amarillo, o tomate … Pero azul, a quién se le ocurre? Y sin salirse de las líneas. Que usen dos colores, uno para los títulos, otro para el contenido, que tengan unos cuadernos al gusto del profesor … Y así, la lista es extensa … Pretenden hacer niños perfectos, «clones» diría yo, todos igualitos nadie puede salirse del contexto o ya es tratado de vago, flojo, dejado, rebelde, malcriado y malo. Y la profe es la primera en tildarlo. Y la presión es tenaz, solo les enseñan a competir; el que mejor nota sacó, el que mejor expuso, el que mejor hizo el deber, el que mejor expone.

Con tristeza me despierto hoy; cómo no me di cuenta antes? … Mi guagua mayor nunca dijo nada, iba calladito y parecía que todo iba bien, pero ahora me doy cuenta de qué poco ha disfrutado de su vida escolar, cuánto ha perdido de su infancia sentado frente a una mesa, y eso que no  le mandan muchos, pero un niño debería pasar jugando, inclusive debería aprender jugando. La niñez equivale a tan solo el 10% del total de nuestra vida. Ya tendrán tiempo de aprender las cosas de adultos, por qué nos empeñamos en forzarles a crecer (que coman todo lo que se les sirve y SENTADOS, que dejen el pañal para entrar a la guardería, que aprenda a leer en primero de básica porque el ministerio manda, etc. Y no se respeta el proceso normal y el desarrollo de cada niño). Pero este año mi hija, la segunda, que es la princesa guerrera de la casa nos cuestionó todo el año y parece que esto despertó a sus hermanos y les animó a sacudirse también y de una u otra forma hacernos ver su desacuerdo con el sistema.

Y si algo sé, es que los hijos míos tienen derecho a jugar y a aprender con gozo, con entusiasmo, con ganas. Quiero que gocen su niñez, que sean felices, que vivan tranquilos. No los quiero como borreguitos, ni angustiados, ni tristes, ni apesadumbrados. Quiero que sean autónomos, que investiguen conforme a su curiosidad y necesidad, que sean libres de escoger lo que más les guste en ese momento aprender, de pintar el cielo del color que dicte su alma en cada momento específico, que sepan lo que quieren y luchen para alcanzar sus sueños particulares y personales. Que sus procesos y personalidad sean respetados.

Se viene un año con un reto muy grande para nosotros, sus papis … Se viene un año diferente, una vida nueva, de grandes añadiduras. … Se viene el «homeschool». Lo vamos a hacer con el corazón, poniéndonos en manos del Alfarero, haciéndolo para Él.

Espero poder seguir escribiendo y contando como nos va…

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«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Mateo 6:33

«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres». Colosenses 3:23

 

Evaluando el baby-led weaning

Ya van a ser 9 meses que iniciamos la ablactación y lo hicimos con el baby-led weaning, que consiste en permitir al bebé alimentarse con lo que a él le agrade y por si mismo. Más sobre este método lo pueden leer en este post anterior ablactación.

A lo largo de estos meses he gozado de verle experimentar con la comida. Desde el principio le servimos lo mismo que comemos todos y fue impactante ver como rechazaba todo lo que era carnes (pollo, pescado o carne roja) y prefería las frutas y las legumbres, aunque se notaba su preferencia más por las primeras que por las segundas.

Al principio le daba trozos para que el pudiera tomarlos mejor con sus manitas. A veces le daba la fruta entera para que la tomara en sus manos y pudieran identificar su forma. La mayoría de las veces «juega» con la comida. Recuerdo que hace poco, le servía en su plato y a penas se lo entregaba el ya estaba preparado para virarlo sobre el tablero de su silla de comer. Esparcía todo con sus manos. Si hacía el intento de comer era mucho. Lo que más le gustaba era aplastar y luego limpiar con todas sus fuerzas, enviando todo al piso (pero creo que es una forma de «saborear» a través de las manos, de «comer» a través de la piel). Un par de veces entré en estrés, porque en realidad no comía nada … Pero mi marido, tan sabio, me decía: deja. No pasa nada. Aún es un lactante.

Y así, pasó de aplastar todo y tirar todo a meterselo en la boca. No se mete mucho, sigue comiendo poco. Claro que hay unos días mejores que otros. Unos días que come de todo pero poco, otros días que no se mete lo que es NADA. Los días buenos come medio huevo de desayuno y una cuchara de lo que haya de almuerzo y un trozo de banano en la merienda. Y pica pocas cosas a lo largo del día.

Lo bueno de esto es que está abierto a probar de todo. Ahora ya intenta manejar la cuchara y el tenedor y esta provando a cortar con el cuchillo, le doy el queso fresco para que lo corte y mientras lo corta se come. Y para tomar siempre le doy en vaso normal, al principio se regaba pero ahora ya es todo un experto. Claro que le gusta meter la mano y a veces termina regando en su tablero para mezclar con la comida.

Lo que si tengo que confesar es que es un goloso, le encanta el chocolate y los snaks, sus preferidos son los  «aros de cebolla». Solo oye el sonido de las fundas y rastrea a ver de donde llegó para luego pedir que le compartan.

Han sido unos meses muy gratificantes, donde he crecido como persona, porque he tenido que ser paciente y aprender a confiar en mi hijo. He dejado de lado mi antiguo chip que me decía que ya esta grande y debe comer la comida, que debo enchufarle la cuchara a «engaños» y que ya mi leche no le alimenta. He cambiado mi forma de pensar y actuar ante la comida. Veo la hora de comer como un momento para compartir con los demás, para conversar y conocernos más. La hora de la comida nos muestra el estado de animo de nuestros hijos, es un momento en el que ellos se sienten libres de expresar sus sentimientos. Si les fue bien o mal, si están cansados o apensadumbrados, si están contentos o ansiosos, lo reflejan a la hora de comer, es el momento en que puedo mirarlos cara a cara y leer sus frentes (obvio que no leo frentes, es solo un decir… Pero veo sus ojos, sus rostros, el reflejo de su alma)…

    

Muchas veces, cuando mi chiquitín termina de comer en su silla, pide sentarse en mis faldas y darle una probada de mi plato, para luego bajarse y explorar la cocina mientras vuelve por un poco más de comida y aunque no come mucho o más bien, come casi nada, sigue creciendo sano, fuerte y feliz. Sigue siendo un lactante, donde su principal fuente de alimento es mi leche. La hora de la comida no es un estrés ni para el ni para mi y ya no me preocupo por qué hacer de comer ni de andar llevando la comida desde casa si salimos a algún lugar. No cocino extra para él y si come, come y sino come pues… ha tomado lo que realmente necesita de mi teta. Y si, soy feliz … Y con calma y respeto hacia mi bebé, vamos atravesando por esta etapa de la ablactación, tan linda, divertida y gratificante.

Desde que se les introduce a los alimentos inicia el destete y de esta manera va siendo gradual y pautado por el mismo niño. Esto me causa alegría pero a su vez nostalgia porque lo veo crecer tan rápido y se que nunca más volverá a ser mi bebé recién nacido. Ya no se atora con la comida, ya no le produce tampoco arcadas e incluso come con pepas y me las devuelve. Lo veo crecer y madurar. El elije qué quiere comer y cuánto comer.

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Un nacimiento especial

  
Aunque ya se me pasó la época de navidad, tengo este tema pendiente que no lo pude terminar por los compromisos de la misma. 

Y estaba yo pensando que en el tiempo de navidad, a pesar de que estamos llenos de compromisos y en atolladeros, en los que salir a un centro comercial se vuelve una locura, no debemos olvidar el verdadero significado de la misma. Este mes de Diciembre es el mes, creo, más «loco» de todo el año.

Y ahora que ha empezado un nuevo año (que para muchos, hoy por hoy, es un año de desafíos por como se esta planteando la economía del país). Pero ahora que tenemos un poco más de calma, de tiempo y de espacio quería compartir con ustedes una reflexión de lo que significa la navidad y hacia dónde ella nos quiere llevar.

Y todo empieza con el significado de la palabra Navidad; viene de la palabra nativitat, que viene del latín Nativitatem, que significa nacimiento. El nacimiento de Jesús. El nacimiento que marca un antes y un después (a.C. y d.C.). Y que conforme lo permitimos nacer en nuestros corazones también marcará un antes y un después en nuestra vida.

Nos remontamos al último año antes de Cristo, que no fue exactamente en un mes de Diciembre, que por datos historicos del clima de la época pudo haber sido por marzo, pero que para los fines consiguientes es irrelevante. En fin, en aquel tiempo, María, adolescente, acepta el reto de ser madre, sin tener la seguridad de un matrimonio. Lo que implicaba morir en el intento, porque sus padres pudieron haberla llevado a las afueras de la ciudad, delante de los ancianos, y dejarla morir apedreada. Pero ella acepta la voluntad de Dios, no solo creyendo en Él, sino, creyéndole, tomando sus promesas y confiando en su Palabra. 

Luego esta José, también un hombre de oración y de fé. Toma a María por esposa porque también le cree a Dios. Y los dos tomados de la mano aceptan ir contra viento y marea por el intrincado camino del matrimonio. Buscando salir adelante día a día. Rompiendo fortalezas, abriendo y cerrando puertas, logrando y perdiendo, batallando, luchando, pero juntos. Inclusive el día en el que Jesús llega al mundo. María y José se encontraban fuera de su casa y su ciudad, debido a la orden del censo. Ese día no había espacio en ningún «hostal», todo estaba repleto. Así que esa noche helada, encontraron un establo donde María pudo parir. Esa noche debe haber sido llena de incertidumbre e impotencia para José. Todo papá y mamá desea lo mejor para su hijo y supongo que nacer en un establo, con frío, entre animales, no debe de haber sido muy alentador ni para José ni para María, pero esa noche, en la que José debe de haber alzado su oración a Dios preguntandole en dónde estaba Él, esa noche en la que nace su pequeño hijo, su primogénito (siempre con el primero hay más nervios)… Dios le recuerda a José que está naciendo Emanuel, que significa Dios con nosotros. Y así es como José cobra ánimo y sigue adelante aún en medio de la tormenta, en medio del desconcierto, en medio de la desesperación. 

Y de esto se trata la navidad, el nacimiemto de una esperanza, de una nueva vida. Que está bien si queremos compartir nuestra alegria con nuestros familiares y amigos, y está bien si queremos dar de lo que hemos recibido. Está bien si queremos comprar unos presentes, si queremos celebrarlo, pero no nos olvidemos que no se trata de eso, que ese no es el motivo principal. Que lo más importante es ese nacimiento. Que no nos asalte la locura de salir a comprar por comprar y que hagamos gastos inecesarios. Que no nos asalte la amargura de no tener para regalar. Recordemos que es un tiempo de agradecimiento y de reflexión, es un tiempo en el que Dios nos recuerda que pese a lo que este sucediendo, El está con nosotros y Él tiene el poder el control.

Les deseo un año 2016 lleno de la Paz de Dios en sus corazones, lleno de retos y nuevos logros, lleno de obstáculos que serán vencidos y que vayan de gloria en gloria.

«Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (…) Porque los gentiles buscan todas esas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas esas cosas. Así que no os afanéis por el día de mañana, …» Mateo 6:25,32,34

Si le buscas la quinta pata al gato, la encuentras?


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Llevo días queriendo escribir, pero ando tejiendo… Estoy de cabeza haciendo una cobija y me falta el tiempo. Además antes podía escribir en la noche mientras todos dormian pero, como colecho con el Lucas, ahora se ha vuelto super sensible a la luz, entonces si prendo el i pad para esccribir ya abre el ojo y se queja. …Mi bebito; ama dormir ya sea abrazando su teta (o sea mi seno) o con sus piernas sobre mis muslos. Estoy enamorada de él y amo contemplarle mientras duerme.

Bueno, este tema lo tengo metido entre ceja y ceja y andaba queriendo compartirles.

Estoy convencida de que si le buscamos insistentemente «la quinta pata al gato» la vamos a encontrar y hoy se trata de la medicalizacion del embarazo. Si el ginecólogo ve al embarazo como una patología o una enfermedad y empieza a buscar a toda costa «algo» para ser tratado, pues estoy segura que al llegar a la semana 35 – 36 ya lo habrá encontrado y ya se estará poniendo fecha para la cesárea.

Y… Bueno… El embarazo es un estado, no es una enfermedad, es un estado en el que el cuerpo de la mujer cambia, físicamente y químicamente (hormonas) pero no para ser tratado sino para ser llevado y disfrutado, ustedes diran: pero hay que cuidarse! Y… Obvio. Como siempre, nuestro cuerpo es un regalo y debemos cuidarlo siempre y mucho más en estado de gravidez porque ya no estamos solas sino que traemos otra vida, que se nos ha confiado y debemos cuidarla aun más, pues depende absolutamente de nosotras.

Pero a lo que me refiero es al alto indice de cesáreas en el pais: 90%! cuando la OMS (organización mundial de la salud) dice que debe ser del 10%… Qué nos está pasando? … Se está medicalizando mucho el embarazo, se hacen demaciados ecos a lo largo de los escasos 9 meses, se vigila mucho más allá de lo necesario a la madre en busca de algo patológico y a la final lo terminan encontrando y no es un diagnostico certero solo es una especulación. He escuchado muchos casos de bebés obligados a nacer antes de tiempo porq estaba muy flaquito y lo sacan a la semana 35, por favor… Si esperarían y dejaran que evolucione un poco más y llegar, tal vez, a la semana 42 ya no sería flaquito (este es un caso real que lo vivencié)… Y no soy ginecóloga ni sábia, solo les cuento por los casos de embarazos y nacimientos que he podido conocer. Igualmente, a la primera alza de presión arterial, sin esperar a tomar medidas antihipertensivas ni hacer exámen de proteinas ya se diagnostica de preeclampsia y se hace una «cesárea de emergencia». Y no digo que no hay que hacer nunca una cesárea, pero hay que hacer las necesarias, las que salvan vidas. Cómo pueden diagnosticar de estrechez pélvica o distocia cefalopélvica si la madre nunca entró en labor de parto y ya se le planificó la cesárea? Por cualquier cosa hacen cesáreas; que el papiloma virus, que está muy flaquita la mamá, que el médico se va de viaje, que la placenta puede estar madura (en el eco no se ve, pero puede ser), que ya tiene 38 semanas y para qué vamos a esperar más, que ya tiene una cesárea previa, que el bebé está muy grande, que tiene el cordón dos veces dado vuelta en el cuello, que será muy doloroso, que será muy demorado, que eres una mujer añosa, que es un producto valioso (no me agrada la palabra producto porque es un bebé y no una cosa), que para qué arriesgar… Y qué ha pasado con las mamás? Se han dejado mal influenciar, han perdido su empoderamiento, confían más en el sistema, en el hombre, que en ellas mismas, han perdido el poder de su sexto sentido (lo que dicta su corazón) ya no hay madres empoderadas que VIVEN la maternidad en pleno. Tal es así que se han convencido de que no van a poder parir, de que parir es difícil. Hasta se creen el cuento de que la cesárea es mejor, cuando ésta aumenta 5 veces el riesgo de muerte y de enfermedad materno-infantil.

En fin, la lista es larga y asi es cómo hoy por hoy los ginecólogos buscan la quinta pata al gato y no están hasta encontrarla y cuando la «encuentran» planifican la cesárea y la razón… es obvia: ganan más y en menos tiempo. Son contados los médicos honestos que no ven su profesión como lucro ($,$) sino como servicio.

No se dejen engañar más. Hemos pasado por el día de la no violencia y a mi parecer debería ser de la no violencia a la mujer, al hombre y al niño. Las cesáreas planificadas son una violencia al ser humano. Respetemos y hagamonos respetar a nosotras mismas y a nuestro bebé que está por nacer.

Aquí les comparto esta lista para que estén atentas y empoderadas ante el engaño;

Actualmente, nuestro sistema médico no tiene tiempo ni espacio para los partos normales. Con el exceso de intervenciones, la medicación innecesaria y los protocolos invasivos de los hospitales, parece que el parto normal es un golpe de suerte. En todo caso, es importante informarnos y saber las verdaderas intenciones del obstetra. Muchos se llaman obstetras humanizados o en pro del parto normal, pero en el camino nos vamos dando cuenta de que cumplen con la mayoría de estos 13 puntos. (Tomado del proyecto LOBAMATERNA)(lobamaterna.com)

13. No sabe qué es una doula
Cuando le comentas tu interés de tener una doula durante el parto, te dice que él es humanizado, pero nunca ha trabajado con una y, que por eso cree que en vez de ser positivo, sería un problema, ya que el hospital donde él atiende no permiten acompañantes, además él ha oído que las doulas entorpecen el trabajo de parto.

12. Tiene días de la semana fijos para cesáreas

Si llamas al consultorio para preguntar qué día el doctor hace cesáreas, la secretaria te dará como respuesta el día que el doctor tiene destinado para ese procedimiento.

11. Habla de cuántos niños ha traído al mundo
Cuando un obstetra te habla de todos los niños que ÉL ha traído al mundo, dándose la importancia del parto, es porque no ve el verdadero poder de la mujer que es quien realmente puede parir. Si lo ve así, quiere decir que él es cesarista porque es quien realmente hace el trabajo cuando es una cesárea. Parir es de la mujer, la cesárea es del médico.

10. Nunca habla del parto
Así de sencillo, nunca habla del parto. No le interesan tus expectativas frente a éste, ni te explica lo que es el proceso del trabajo de parto. Simplemente, hay que esperar a que llegue el día.

9. “Si todo sale bien, hacemos parto natural”
Fíjate muy bien en las frases que formula tu doctor. Cuando te dice una frase así, tu médico es un cesarista. El derecho de las cosas es que todo va hacia el parto normal, natural, orgánico, y si llega a haber una complicación durante el trabajo de parto o en tu embarazo se desarrolla alguna de las razones por las que se debe hacer cesárea, entonces se hará una cesárea, de las reales, de las necesarias, de las que salvan vidas.

8. Tiene ecógrafo en el consultorio
A los cesaristas les encantan las intervenciones. Entre más ecografías, más posibilidad de encontrar motivos para una cesárea. “El cordón está enredado”, “mucho líquido, poco líquido”, “el bebé está muy grande o está muy pequeño”. Estas son parte de las falsas indicaciones de cesárea con las que un cesarista va infundiendo miedo en la mujer y en su pareja.

7. Siempre habla de problemas físicos de la madre o del bebé
“Es que tú eres una mujer muy pequeña y delgada o estás en sobrepeso”, “el bebé no ha crecido lo suficiente”, “la cabeza del bebé está muy grande”, “yo veo que ya estás muy cansada y faltan dos semanas para el parto”, “no hay dilatación” (Cuando no hay dilatación es porque no ha llegado el momento, TODAS las mujeres, sin excepción, dilatan.), “el bebé está pélvico”, etc., etc.

Cuando un obstetra habla más de las dificultades que de la normalidad, es porque está preparando todo para la cesárea. Ninguno de los motivos escritos, son razones para una cesárea. El cuerpo no produce nada que no pueda expulsar, por eso se llama TRABAJO DE PARTO, porque es trabajoso, se demora, es un proceso al que hay que darle su tiempo.

6. No pide o no sabe qué es un Plan de Parto
El Plan de Parto es un documento que la futura madre realiza, donde expresa las preferencias y deseos para el nacimiento y atención del bebé. Más que una lista de deseos, es la forma en que los padres están realmente enterados de los procedimientos y posibles rumbos que puede haber en el parto y nacimiento.
Generalmente, las doulas, son las encargadas de que todo se siga lo más al pie de la letra posible.

5. No recomienda cursos para el fortalecimiento físico de la gestante
Si tu obstetra nunca te ha hablado de la importancia de hacer yoga o pilates pre-natal, o cursos para el fortalecimiento del piso pélvico; y por el contrario, te dice que hay que tener cuidado con el ejercicio, seguramente no tiene intenciones de que tu parto sea normal. Un obstetra que realmente ayude a tener partos normales, no en su discurso, sino en la práctica, te recomendará estos cursos y muy seguramente te hablará de la importancia de una doula.

4. Siempre cumple con los horarios de las citas
Tu obstetra nunca se atrasa y nunca cancela citas. NADA MÁS QUE DECIR.

3. No recomienda un PVDC- Parto vaginal después de cesárea*
“Después de la primera cesárea siempre hay que hacer cesárea, a menos que se espere más de dos años, pero yo no lo recomiendo porque la cesárea siempre es lo mejor y si una vez tocó por cesárea, es un riesgo para los dos. Yo te recomiendo la cesárea, en todos mis años de experiencia he visto que las mujeres que lo intentan, terminan nuevamente en cesárea.” ¡PLOP!
*En inglés: VBAC- Vaginal Birth After Cesarean

2. Toma la fecha probable de parto como fecha límite
Esta fecha que se da al inicio del embarazo es para tener un margen de tiempo entre la semana 38 y 42, días en los que el bebé está listo para nacer. Esos médicos que llegada la semana 38 tienen una urgencia inminente por sacar el bebé, son los que inducen y no dejan la más mínima chance de que la mujer comience un trabajo de parto.
Con el debido monitoreo, un bebé puede llegar tranquilamente a la semana 42.

1. Aconseja que la cesárea es lo mejor para la madre y el bebé
Las pocas veces que tu obstetra te ha tocado el tema del parto, es para hablarte de los beneficios de la cesárea: “es mejor para los dos, los bebés nacen más bonitos, la madre siente menos dolor, el riesgo es menor. La cesárea es rápida, mientras no se sabe cuánto puede tardar un parto natural; además, la madre queda muy cansada y así no se puede ocupar del bebé. Te hago un corte muy pequeño y muy abajo que ni se te va a notar. Agendamos la cesárea, tú sabes el día que va a nacer, te preparas y hasta puedes arreglarte el pelo para salir bien en las fotos.”

Bonus: Fíjate en las fotos de partos que tiene en el consultorio, ¿son en quirófano o la madre tiene a su hijo frente a frente? O no tiene fotos para no mostrar la crudeza de la cesárea. Las fotos de las mujeres que paren, son hermosas.

Si tu médico cumple con 3 o más de estos tips… sal corriendo, es un cesarista, por más adorado y recomendado que sea, no te va a llevar por el camino del parto normal.

Maternando en tribu

   

 
… antes de empezar a escribir, hago un paréntesis … (Y es que me encantaría tener una máquina que lea mis pensamientos y los vaya escribiendo en un word… Y es que en las noches, cuando ya todos duermen y se apagan las luces, a mi se me prende el foco y me vienen las mil y un ideas y a veces me tengo que aguantar de escribir porque mi bebito no me deja ni moverme peor prender la luz porque esta tan sensible que se despierta por todo)… Pero bueno… Aquí va;Cuando nace una mamá, es decir, cada vez que nace un bebito, la mujer entra en la etapa de la maternidad. Nuestro cuerpo y alma se transforman. El cuerpo queda flácido, donde había un bebé ahora hay un hueco, las caderas quedan anchas, quedamos como que subiditas de peso, verdad 😉 … Un poco bastante, algunas tallas extra … Pero nos vemos al espejo y no logramos encontrarnos, aveces podemos llegar ha desilusionarnos. Las hormonas en esta etapa son otras, nos bañan enteras, de pies a cabeza y por donde pasan, dejan su «huella». El alma, aquel lugar donde habitan nuestras emociones, está que revolotea. Hay sentimientos encontrados. A veces creemos haber enloquecido, estamos vulnerables a todo, si en cada periodo menstrual se levanta nuestra leona (la fiera) y nos asalta a su vez el llanto fácil … Je je.. No se diga tras el parto. Y… Quien nos entiende? ….

Aquí es donde necesitamos la tribu. 
El esposo debe ser el primer pilar. El debe encargarse de las cosas de la casa, los otros hijos, la cocina, la ropa, el debe sostenernos, cuidarnos… Ahuyentar a las visitas …(perdón, recibir a las visitas 😁), el debe hacernos barra; esa palabra de ánimo, esa caricia, ese abrazo, etc. (no vienen con ese chip, pero si los cuidamos y les enseñamos, aprenden rápido) A veces el esposo no está y necesitamos de alguien de mucha confianza que nos sostenga. Una mano amiga.

  
Pero también necesitamos un lugar de desfogue, un lugar donde me encuentre con otras mujeres en mi mismo proceso, maternando, donde yo sea escuchada, apoyada, sostenida. Donde me entiendan, me aconsejen y pueda aprender de los logros y fracasos de las demás. Donde mi locura, deja de ser locura y me puedo ver como una mamá normal. Donde me identifico y encuentro que mi vida no ha sido un caos, sino que ha sido muuuy normal. Donde comparto mis miedos, mi angustia,  mi ira o mi llanto. Ese lugar en donde sí me entienden que lloro porque me da pena de que mi bebé está a dos meses de cumplir un año y casi, casi, dejará de ser bebé… Y claro, el marido te dice: pena? Por qué ha de darme pena?  Las mamis necesitamos estos espacios, de estas mujeres en nuestro mismo proceso que sin querer se van convirtiendo en nuestras amigas, nuestras aliadas. Con las que podemos salir a comer y comemos paradas meciendo al guagua sin sentirnos extrañas y podemos conversar mientras nuestros bebés lactan y no nos da nadita de vergüenza. Con las que salimos de paseo y pic-nic y cambiamos los pañales junto a la comida sin causar las náuseas ni los fieros de ninguna. Donde nuestros corazones locos de amor laten al unísono. Donde sabemos que el abrazo del alma, aun cibernético, no tarda en llegar y … Wow… Si que llena y nos calma.

Hoy les estoy hablando de mi «regazo» (Regazo Casa de Madres), es decir ese regazo que me sostiene. Y digo mi, no porque soy la dueña, no. Nada de eso. Es mío porque ahí me siento acogida, abrazada, escuchada. Y es bueno que cada una de las mamis busquen su regazo para que le den un giro a su maternidad y la vivan acompañada. 

Para cada mujer la maternidad es un camino largo con altibajos que nunca se acaba y el caminar de la mano de otras mamis aligera el paso. Aquí les comparto los pensamientos de unas de estas mamis que me acompañan y llenan mi maternidad:

  • El Regazo es el lugar donde me siento apoyada, sostenida y no juzgada, donde puedo maternar desde mi instinto, escuchando a mi corazón, sin sentir miedo a ser reprochada por no seguir los cánones comunes de crianza. Es el sitio donde supe que no es malo criar a los hijos con respeto y amor, simplemente es una forma diferente de hacerlo.                                                                                  (Fer)
  • Hace nueve meses nací como mamá y ha sido toda una aventura. Una de las cosas más gratificantes fue encontrarme con mujeres que andan en las mismas que yo: maternando, aprendiendo, mal dormidas, pero felices y locamente enamoradas de nuestros bebés. Valoro este espacio que me ha brindado seguridad y contención. » Tu eres mi ancla que mantiene mis pies en el suelo y yo soy las alas que mantienen tu corazón en el cielo».                                                        ( Ana Cris)


  • El Regazo cambió mi forma de ver la maternidad, la lactancia y el apego. Vivir el día a día sabiendo que cada momento es diferente, tan lleno de incertidumbres  y de inseguridades y decir no soy la única, somos muchas que nos apoyamos para seguir adelante sintiéndonos tranquilas y viendo que lo hacemos bien. Soy feliz por tener este espacio donde todas somos tan diferentes pero nos une lo más hermoso que nos da la vida que es el instante de ser madres. (Consue)

La Fusión Emocional 

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Por Laura Gutman

Cuando pensamos en el nacimiento de un bebé, nos parece evidente hablar de separación. El cuerpo del bebé que estaba dentro de su madre, alimentándose de su misma sangre, se separa y empieza a funcionar de manera independiente. Tiene que poner en marcha sus mecanismos de respiración, digestión, ajustes de temperatura y otros para vivir en un medio aéreo. El cuerpo físico del bebé comienza a funcionar separadamente del cuerpo de la madre.

En nuestra cultura, tan acostumbrada a ver solo por los ojos, acreditamos que todo lo que se necesita para comprender el nacimiento de un ser humano es referirse al desprendimiento físico. Sin embargo, si elevamos nuestros pensamientos, conseguiremos imaginar, que ese cuerpo recién nacido no es simplemente materia, es también un cuerpo sutil, emocional y espiritual. A pesar de que la separación física acontece efectivamente, persiste una unión que pertenece a otro orden.

En efecto, el bebé y su madre, continúan unidos en el mundo emocional. Este recién nacido, salido de las entrañas físicas y espirituales de su madre es parte de un entorno emocional en el cual está sumergido. Porque aun no ha empezado a desarrollar su intelecto, conserva sus capacidades intuitivas, telepáticas, sutiles, que están absolutamente conectadas con el alma de la madre. Por tanto, este bebé se constituye por un sistema de representación de alma materna. Dicho de otro modo, el bebé vive como si fuera todo lo que la madre siente y recuerda, aquello que le preocupa o que rechaza. Porque, en este sentido, son dos seres en uno.

Así, de ahora en adelante, en vez de hablar del bebé, haremos referencia a «bebé-mamá». Quiero decir que, un bebé es, en la medida en que está fundido con la madre. Y para hablar de la madre, también será más correcto referirnos a «mamá-bebé», porque una mamá es, en la medida en que permanece fundida con su bebé. En el campo emocional, una madre atraviesa ese periodo «desdoblada», pues su alma se manifiesta tanto en su cuerpo como en el cuerpo de su bebé.

Y lo más increíble es que un bebé siente como propio todo lo que su madre siente sobre todo lo que ella no consigue reconocer, aquello que no reside en su conciencia o que relegó a su sombra.

Continuando en esa línea de pensamiento cuando un bebé adolece, llora desmedidamente o se altera, nos es preciso, más allá de hacer preguntas en el plano físico. Atender el cuerpo espiritual de la madre, para llamarlo de alguna manera, reconociendo que dolencia o ansiedad, nos lleva a anular el síntoma o el comportamiento indeseable del bebé, así no perdemos de vista el significado de esa manifestación. En otras palabras, perdemos de vista algunas perlas preciosas que emergen del volcán interno de la madre, trayendo mensajes precisos para ella misma, cuyo desconocimiento sería lamentable.

La tendencia de todos nosotros, por lo general, es rechazar las partes de la sombra que frena los recovecos del alma. Por algún motivo se llama sombra. No es fácil verla, ni reconocerla, ni tampoco aceptarla, a menos de que insista en reflejarse en los espejos cristalinos y puros que son los cuerpos de nuestros hijos pequeños.

Concretamente si un bebé llora mucho, si no es posible calmarlo, ni amamantándolo ni meciéndolo, en fin, después de atender a sus necesidades básicas, la pregunta debería ser: por qué su madre llora tanto? Si un bebé tiene una erupción, la pregunta debería ser: por qué la madre está tan permeable? Si él no se conecta, parece deprimido, la pregunta debería ser: cuáles son los pensamientos que inundan la mente de la madre? Rechaza el seno: cuáles son los motivos que llevan a la madre a rechazar al bebé. Entre otras. Las respuestas residen en el interior de cada madre, de tal forma que no sean evidentes. Y en ese sentido es que debemos dirigir nuestra búsqueda, en la medida que la madre tenga la intención de encontrarse a sí misma y se permita recibir ayuda.

En ese sentido cada bebé es una oportunidad para su madre o figura materna a rectificar el camino del conocimiento personal.

Muchas mujeres inician con la experiencia de la maternidad un camino de superación, apoyadas por preguntas fundamentales. Y muchas otras desperdician sin cesar los espejos multicoloridos que aparecen delante de ellas en este período, ignorando su intuición y pensando que están locas y que no pueden ni deben sentir esta maraña de sensaciones disparatadas.

Un bebé es siempre un maestro gracias a su pequeño cuerpo que le permite una mayor expresión en el campo sensible. Por eso consigue manifestar todas nuestras emociones, sobre todo las que ocultamos de nosotras mismas. Aquellas que no son presentables socialmente. Las que desearíamos olvidar. Las que pertenecen al pasado.

Este período de fusión emocional entre el bebé y la madre se extiende al rededor de casi los 9 meses. Cuando el bebé consigue moverse de manera autónoma. Al rededor del noveno mes el bebé humano consigue llegar a una etapa de desenvolvimiento que los demás mamíferos alcanzan en pocos días después de nacer. En ese sentido nos podemos comparar con las familias de los canguros, que cargan a sus crías durante un tiempo dentro del útero y después a lo largo de un periodo semejante, fuera de él. Completando el desenvolvimiento que el bebé necesita para comenzar a manifestar signos de autonomía
Tomado del libro «La Maternidad y El Encuentro Con La Propia Sombra» de Laura Gutman.