La primera vez

Recuerdo que cuando viajé a Suiza hace años (11años) vi utilizar el fular. Fue la primera vez que vi portear con una tela a un bebé… se veía súper cómodo. El bebé parecía disfrutar ya que iba dormido a pierna suelta mientras iba en total movimiento, y la madre? La madre ni se diga, caminaba con seguridad, se movía con libertad , tenía sus manos libres y no se preocupaba ni hacía fuerza por cargar a su bebé, ella iba muy cómoda y con libertad de movimiento. Llegará la primera vez que portee?

racllette 030

Para ese entonces mi hijo ya tenía dos años y no pedía upa para nada… le encantaba caminar solo y caminaba largos trechos… era un caminador empedernido. Me hubiese gustado mucho comprarme uno, pero no sabía cómo usar, era costoso y para aprender a usarlo había que pagar un curso que se dictaba cada mes, en ese pueblo hermoso de los Alpes Suizos en el que yo estaba. Así que me quedé con las ganas y me diga… ya habrá la oportunidad, tal vez llegue esa primera vez.

Sierre 070

Cuando le tuve a mi segunda hija recordé la tela pero aquí, Quito-Ecuador, no había tal fular, es más, ni el nombre sabía, en dónde buscar y bajo que nombre? Pues nada, salía carísimo el cambio de moneda y el envío a Ecuador… -tal vez no tengamos más hijos y de gana vamos a hacer el gasto- trató de consolarme mi marido. La pena pasó rápidamente y dejé de pensar en esa tela y en lo cómodo, rico y a gusto que se veían mamá y bebé . Pasó el tiempo y dejó de importarme, pero ahora si que me arrepiento de no habérmelo comprado, ahora que ya he porteado a los dos últimos y ya he experimentado esa sensación… me arrepiento.

A penas me quedé embarazada del tercero dije: ahora sí, le pese a quien le pese y cueste lo que cueste me compro un fular. Ya no me acuerdo como di con el dato, pero me compré y una tía de mi marido que estaba justo de viaje me lo trajo. Bravo! Ahora sí iba a ser la primera vez. Llegó mi fular creo que al mes de nacido mi bebé. Leí las instrucciones y empecé a amarrarme: en la cintura y para atrás, por arriba por el hombro, por la axila… confundida 🤷‍♀️. Intenté otra vez, me enredé. Luego, frente al espejo, lo logré. Con el tiempo y la práctica ya me lo ponía sentada frente al volante (en el parqueadero, para entrar al centro comercial). No importaba qué estaba haciendo ni en dónde, ni cómo estaba, me lo ataba con fluidez, hasta con los ojos cerrados, como si me estuviera atando los cordones de mis zapatos.

P1030085

La primera vez que porteé a mi bebé fue maravilloso, lo sentía tan cerquita, tan mio, tan de los dos… fue mágico! No sentía su peso, parecía más liviano. El y yo fusionados otra vez, como cuando estaba en mi pancita. Sentía como se acomodaba; sentía su respiración y de rato en rato lo besaba y olía su cabecita. Qué sensación tan especial, qué gozo que sentía, qué amor tan grande!

Tenía mis manos libres y no las necesitaba para sostenerlo, pero como no sabía en donde ponerlas; las ponía sobre su cuerpecito. Era libre para hacer lo que quisiera mientras mi bebé iba pegado a mi, a todo lugar, no tenía que preocuparme de nada y lo mejor es que ahora era tan mio y lo tenía tan protegido que en la calle nadie podría ni echarle ojo y peor quitármelo. El iba calentito y a la vez me abrigaba a mi. Dormía plácidamente y cuando despertaba intercambiábamos miradas de puro amor, tan cerca el uno del otro, yo lo sentía seguro y protegido. Se quedaba muy tranquilo pegado a mi pecho escuchando, supongo, mi corazón y mi voz en todo momento. Además  que podía olerme y reconocer su base segura.

BLL_8818

La primera vez pasó pero nunca dejé de sentir ese bienestar, tanto para mi bebé como para mí y ahora sí, si lo hubiese experimentado antes, no hubiese podido criar a ninguno de mis hijos sin porteo. Aunque en ese tiempo no se sabía nada acerca del porteo y peor de como portear bien. Porque,  “portear esta bien, pero portear bien es mucho mejor”. Es más, todos aconsejaban a las madres a no tenerlos tanto en brazos porque se mal acostumbrarían. Que error, los bebés no se mal acostumbran, nacen con esa necesidad, yo fui parte de ese error en su día pero ya salí de ahí, ahora ya conocemos los beneficios del porteo  y el porteo seguro.

Y de la primera vez pasé a las subsiguientes y aun no llego a la última, uy no! Después de mi tercer hijo porteé a mis sobrinos, la misma sensación. Y ahora mi cuarto hijo, que ya está grande pero de vez en cuando me invento excusas para pedirle que me deje llevarle a upa, algunas veces me consciente, otras no pero de cada una sigo disfrutando y busco nuevos nudos, nuevas posiciones, nuevos enfoques y nuevos aprendizajes.

Ma, me banearon


Hace algunos años atrás, cuando soñaba con ser mamá y junto a mi esposo planificábamos nuestra familia … sí, somos de los que planifican, por ejemplo, pensábamos en tener cinco hijos; dos primero, uno en el medio y tiempo después, dos seguidos al final. Resulta que la vida fue planteándose un poco como lo planificado y un poco a su manera.

Cuando hablábamos de crianza, hablábamos de amarles y respetarles como personas, de permitirles ser autónomos y auténticos.

Conforme fueron llegando los hijos fuimos aprendiendo de ellos, ellos tomaron las riendas y a medida que han ido creciendo, que les hemos dejado ser, cada uno nos ha ido sorprendiendo con su carácter y su forma de ser.

cac8426d-6006-4852-883f-befc84e5ee9b

Yo nunca me imaginé que un mundo desconocido me iba a rodear, ni que cada uno de mis hijos iba a ser capaz de sumergirme en su pequeño mundo, llevarme de la mano y dejarme sorprender.

De cada uno de sus mundos unas cosas llego a entender a totalidad y otras no logro entender muy bien, pero no por eso dejan de ser sorprendentes, verdaderas, importantes, magníficas y por ende me acarrean grandes retos.

Por ejemplo, mi hijo mayor que me lleva a su realidad, para mi una realidad virtual, pero que para él es palpable… -ma, me quieren banear-, me dijo casi con lágrimas en los ojos,  -yo no hice nada, solo gané y me dijeron hacker y me quieren banear-.

Cómo podía ayudarle? No entendía nada; tuve que empaparme del significado de estas palabras

*banear: de “to ban”, prohibir, excluir, vedar, denegar. Estado o condición en la que se encuentra un usuario o computadora al que se le ha prohibido la entrada a un recurso en internet, como ser un salón de chat, un servidor, etc. (En el caso de mijo era en del servidor de un juego).

*hacker: tiene varios significados. Pero en este caso se refiere a la persona que manipula o que posee conocimientos prácticos que modifican los usos de las cosas de modo que éstas pueden emplearse para fines no previstos en su origen.

Entonces, le estaban diciendo que algo manipuló de alguna manera para poder jugar así y poder ganarles a unos cuanto fulanos. Y por lo tanto lo iban a banear pero que podían perdonarle si le regalaba un rango al moderador. Tratar de explicarle a mi hijo sobre la venganza, el abuso de poder y el placer de ver sufrir al más débil  fue muy duro para mi. Injustamente le acusaron de hacker por su habilidad innata para hacer un magnifico hiterclick.

Hiterclick, no entienden nada? Yo tampoco entendía, pero quiere decir que hace once pulsaciones “clicks” en el mouse por segundo. Hay algunas otras cosas que nunca pensé que iba a vivir junto a mi hijo y que algunas no iba a llegar a «entender»:

IMG_7186– Que pueda llegar a dañar tres mouses en menos de un año.

– Que nos baneen la IP y llamemos a nuestro proveedor de internet a pedir un cambio de IP y que cinco minutos después de que ellos nos digan -lo sentimos, no se puede cambiar su IP- mijo ya la haya cambiado desde su computador y por sus propios medios.

– Que se conecta con niños de muchísimos países y conoce la vida en otros lugares del mundo por estos contactos.

– Que empiece un canal de YouTube, RealAntRok (les linkeo por si acaso) y en los seis meses que lo lleva ya tiene 270 suscriptores.

– Que aprende a editar de manera autodidacta.

– Que expresa su forma de ser en cada juego.

– Que juega todo lo que puede y le falta el tiempo.

– Que es feliz comprándose un teclado de membrana.


Pero si puedo entender que es feliz, que se divierte y hace lo que le gusta, que es libre pero responsable, que se equivoca y recapacita. Que se enfrenta a gigantes y que yo estoy aquí para apoyar, guiar y sobre todo para aprender.

Amo a mijo y amo ser su mamá, ha transformado mi vida y mi forma de ver el mundo, desde el día en que nació.

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja está verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

A alguien más también le ha pasado, que se siente rodead@ de un mundo nuevo y es todo un reto llegar a entenderlo, compartirlo y apoyar? déjame saber en los comentarios.

El Porteo y el Apego Seguro

Tomando en cuenta la necesidad innata del bebé de socializar, el porteo es un medio bastante amplio como para cubrir dicha necesidad.

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño de forma innata con sus cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. Llega a ser una herramienta que ayuda a cubrir las necesidades afectivas del bebé y del niño. En la relación del niño con su cuidador se pueden instaurar dos tipos de apego. El seguro; que se da cuando la madre, o quien cuide del niño, está de manera constante, del 70 al 90 por ciento de las veces, presente física y emocionalmente supliendo las necesidades del bebé/niño y siendo capaz de regular las emociones del menor. Por otro lado está el apego inseguro; el mismo que se instaura cuando la persona que está a cargo del cuidado del niño está ausente en un 60 por ciento o más de su tiempo ya sea física o emocionalmente, es decir es una mamá que no es capaz de regular las emociones del niño ni suplir sus necesidades.

Portear viene siendo una necesidad de los padres y del bebé desde que existe el ser humano debido a que el bebé nace carente de la posibilidad de caminar, de movilizarse por si mismo y el ser humano, que en el principio era nómada se veía en la necesidad de cargar al bebé en brazos para llevarlo con toda la tribu, pero también para salir a recolectar ya que era la forma más rápida y eficaz de cubrir con el resto de necesidades del bebé (llanto, alimento, abrigo, limpieza, sueño). Si lo dejaban tumbado en algún lugar tendrían que ir y venir varias veces para ver si necesitaba algo, si no estaba siendo devorado por un depredador o si no estaba llorando.

img_3935.png

De esta manera no solo se cubrió con la supervivencia física del bebé sino también con la supervivencia emocional ya que, sin conocerlo científicamente, el bebé necesitaba de afecto, contención, intercambio emocional con otro ser humano, caricias, conversaciones, lenguaje corporal, besos, abrazos, mirar el rostro de quien le cuidaba e intercambiar miradas, gestos y gorjeos.

Hoy por hoy, ya se sabe que el bebé que es criado sin vínculo, sin relación con otro ser humano, se deja morir, literalmente. (observaciones de Rene Spitz y el experimento de Kaiser Guillermo El Grande de Alemania en donde ningún niño sobrevivió al mismo). Cuando el cuidador no expresa ni cariño ni afecto, cuando su rostro es inexpresivo, el niño empieza a bajar de peso, a enfermarse y por último muere. A pesar de que el adulto le mantenga limpio, seco, abrigado y alimentado.

Así que portear nos sirve para todo esto, ya que podemos llevar a nuestro bebé de un lado al otro, continuar con nuestras tareas diarias sin tener que separarnos. Y, además, mientras porteamos conversamos, le besamos, le acariciamos, le cantamos, le mecemos, intercambiamos miradas, afecto y le acompañamos a explorar el mundo desde su base segura.

Por otro lado, estaríamos haciendo un vínculo especial, en donde mamá y bebé llegarán a conocerse, a comprenderse mejor y además se contribuye a fomentar un apego seguro, ya que las necesidades del bebé serán suplidas de forma más rápida y eficaz. No tendrá que llorar para indicar que tiene hambre, porque en el regazo de mamá empezará a buscar alimento, así comerá, no con desesperación de hambre, porque recordemos que el llanto es la expresión tardía del hambre. En fin, estaremos al tanto de cada necesidad, desde las físicas hasta las emocionales ya que, al tenerlo cerca, la madre o quien lo portee, estará en la capacidad de ayudar a regular al niño ante cualquier situación de estrés. Por ejemplo, si algún sonido o imagen le asusta, solo tendrá que esconder su rostro en el pecho de mamá y, ella rápidamente podrá abrazarlo y tranquilizarlo con su voz. Por otro lado, recibirá más información de lo que está viendo, de lo que está pasando. Y por último nunca se sentirá solo, estará siempre en compañía con lo que el apego seguro se instaurará ya que la madre, al menos, podrá estar en un 70 a 90% de veces que el niño requiera ser regulado.

Con todo esto nos damos cuenta de que el bebé y el niño es un ser dependiente y que al crecer nos convertimos en adultos interdependientes, entonces ¿por qué existen personas empecinadas con querer formar bebés y niños independientes? Nos queda mucho trabajo por hacer, mucha información veraz que compartir y sembrar en las familias que buscan criar con apego seguro.

Rompiendo Paradigmas

Desde Julio que dejamos la escuela y nos enrumbamos en una nueva aventura. Los dos primeros meses fueron de vacaciones y en septiembre empezamos a sentir la ausencia del colegio. Por mi parte voy animada y muy entusiasmada en este caminar.

Es toda una tarea romper esquemas y liberarnos del sistema, ir contra corriente rompiendo paradigmas. No es mi primera vez; la primera fue la medicina, romper la tradicional forma de parir, yo aprendí por la formación que recibí, a ser fría e indiferente con la mujer en labor de parto. Creyendo que así me aseguraba yo de que la paciente haga lo que se le ordenara, imponiendo mi voluntad, agilitando mi trabajo y evitando los estorbos. Hasta que recibí, en carne propia, lo que había sembrado. Fue un golpe muy duro para mi, mi propio parto de sufrimiento y mal trato por el personal sanitario. Pero le doy gracias a Dios por haberme abierto mis ojos a la indiferencia, al dolor y al trauma. A través de mi segundo parto, respetado, lleno de amor hacia mi, de acompañamiento, de comprensión y calma, empecé a caminar contra corriente, rompiendo el paradigma del parto como una emergencia, un apuro y totalmente al poder del médico y las enfermeras llevándolo a ser un momento de sufrimiento, violencia y apuro. Donde la mujer no goza, no disfruta, no sueña, no vuela, no fluye, no se empodera ni tiene el protagonismo.

Pero cuan equivocada estaba y aún siguen algunos equivocados. Recuerdo en una reunión haber abogado por un parto normal aun después de haber tenido una primera cesárea, recuerdo haber dicho que luchen por ese parto vaginal y una de las tías diciendo:»para qué quieren sufrir? Tanto dolor, mejor una cesárea, rápido, rápido.» El Parto es un momento tan sublime, tan propio de cada mujer y un buen acompañamiento cambiará la historia y trascenderá a lo largo de la vida de una mujer.

IMG_6170

Voy en contra de la corriente cuando hablo a la gente de mi Dios, de lo poderoso que es Él, de que no solo creo en Él sino que también le creo. He dejado que Él tome las riendas de mi vida y encamine mis pasos, ahora puedo depositar mis cargas a sus pies y andar ligera y en libertad. Él ha quitado todo temor, me ha dado alas, va moldeando mi carácter y ante las amenazas tengo paz. Los temblores, terremotos, gobierno, crisis, Cotopaxi … Son enemigos que están bajo mis pies, que no pueden contra mi. Suelen no entender, burlarse o envidiar mi paz pero es que la paz que Él ha puesto en mi sobrepasa todo entendimiento humano.

Ahora voy en contra de la corriente educando a mis hijos en familia. Buscando un ambiente más respetuoso para ellos, donde nosotros, sus padres, seamos sus mentores, un buen ejemplo; exponiéndolos a un sin número de posibilidades, tratando de entenderlos y de conocerles mejor. Buscando que entre ellos se comprendan y logren acompañarse. Haciendo que nuestros lazos familiares sean más fuertes. Que nuestra vida no se rija al rededor del colegio y los deberes, donde no hay tiempo para casi nada. Sino que se base al rededor del núcleo familiar, de la vida diaria en familia, nuestra esencia, nuestras creencias y costumbres, tan juntos y entrelazados como los dedos del puño de la mano. Con tiempo para soñar, para dormir, para ver las nubes, para nadar, cocinar, pintar, ensuciar, correr, jugar, entrenar, reír, trasnochar, leer, aprender, investigar, visitar, escalar, pasear, viajar y hasta para aburrirse.

IMG_6184

Que mis hijos aprendan no por obligación ni por miedo, sino porque realmente de corazón quieren aprender, que tengan desde su interior el anhelo de ser mejores cada día y saber más. No por una nota, ni porque el profe dice, peor por pasar el año, sino por interés personal, por su propia voluntad y necesidad. Que mis hijos amen aprender y hagan lo que realmente les gusta y que descubran ahora lo que les gusta, no cuando entren a la universidad. Que mis hijos sean niños y aprovechen su infancia, la misma que no es sino el 10% de su larga vida. Que mis hijos se conozcan a ellos mismos, que sepan lo que son, lo que quieren y lo que buscan. Que nadie les diga lo que son, lo que deben aprender y estudiar, lo que deben buscar. Que sean autónomos y caminen en libertad, con su propio gusto por la vida. Que nadie les corte sus alas, que el mundo no los moldee y que el colegio no les imponga.

Que feliz estoy de no tener que lavarles la cabeza en las tardes después de clases, que feliz estoy de no lidiar más con los estorbos de los deberes, que feliz estoy de que tengamos más tiempo real en familia. Que feliz estoy de poder ser parte activa de su aprendizaje y de su vida diaria. Que feliz soy disfrutando el día a día en familia mientras vamos aprendiendo todos y juntos.

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Col.3:22

CANSADA DEL AÑO ESCOLAR

Estamos por terminar el año escolar y para mi ha sido un año muy fuerte. He visto lagrimas, angustia, estrés, miedo y malestar, mucho malestar. Tengo tres hijos escolarizados; sexto, tercero y primer grado. Y para los tres no ha sido un año agradable en el colegio. Ninguno de los tres se despierta en la mañana y piensa que es agradable ir al colegio, a ninguno de los tres les ha motivado su maestra, ninguno de los tres hace los deberes con alegría, ninguno está contento de aprender.

A medio año, al finalizar el primer quimestre, ya los veía muy desalentados. Y por más que me esforcé por animarles, no lo logré. Creo que ese era el trabajo de cada maestra. Lamentablemente ninguna lo ha podido hacer, ninguna se ha tomado la molestia de salirse un poco de su esquema y de buscar nuevas alternativas o formas de enseñanza para captar la atención de mis hijos y de algunos compañeritos más, supongo.

Hay unos niños que sí van al colegio como borreguitos, sin cuestionar nada. Hacen lo que les piden y ni preguntan para qué o por qué. Ese no es el caso de mis hijos. Este año ha sido cada tarde de deberes muy cuestionadas; para qué le sirve hacer ese deber?, por qué debe hacer como la profe le dice?, por qué no puede escribir con la forma de letra que a ella le agrada y tiene que hacer como está en el dibujo?, por qué tiene que hacer deberes si ya en la clase trabajó super bien?, para qué aprender eso que dice la profesora si no le gusta ese tema? Estas son unas de las pocas preguntas que me han hecho mis hijos a lo largo de este año escolar. Y yo simplemente ya NO doy más, ya no encuentro las respuestas, en realidad deberían enseñarles cosas que realmente les sirva en la vida… A cuántos de ustedes les ha servido en su día a día sacar las raíces cuadradas? Cuántos de ustedes sacan los cálculos lineales para vivir? Quién sabe de qué está compuesta una célula y para qué le sirve cada cosas? (A menos de que haya seguido biología o medicina) … Pero a quién le hubiese servido aprender a arreglar el interruptor? En fin, tantas cosas que nos enseñan en el cole y las repetimos en el kinder, en la primaria, en la secundaria y …. Llegamos a la U y ya nos hemos olvidado.

Este pensamiento de Mirko Badiale, que por cierto no se quien es él, pero su pensamiento es tan cierto, me ha impactado y es que a muchos niños al mandarlos a la escuela son tratados tan bruscamente que sus sueños se ven destruidos; los profesores quieren  niños quietos, callados, obedientes … Que no corran, que no griten, que no rompan ventanas de un balonazo … Que escriban con la mejor «caligrafía», que pinten de colores adecuados, a quién se le ocurre pintar un sol azul? No! El sol es amarillo, o tomate … Pero azul, a quién se le ocurre? Y sin salirse de las líneas. Que usen dos colores, uno para los títulos, otro para el contenido, que tengan unos cuadernos al gusto del profesor … Y así, la lista es extensa … Pretenden hacer niños perfectos, «clones» diría yo, todos igualitos nadie puede salirse del contexto o ya es tratado de vago, flojo, dejado, rebelde, malcriado y malo. Y la profe es la primera en tildarlo. Y la presión es tenaz, solo les enseñan a competir; el que mejor nota sacó, el que mejor expuso, el que mejor hizo el deber, el que mejor expone.

Con tristeza me despierto hoy; cómo no me di cuenta antes? … Mi guagua mayor nunca dijo nada, iba calladito y parecía que todo iba bien, pero ahora me doy cuenta de qué poco ha disfrutado de su vida escolar, cuánto ha perdido de su infancia sentado frente a una mesa, y eso que no  le mandan muchos, pero un niño debería pasar jugando, inclusive debería aprender jugando. La niñez equivale a tan solo el 10% del total de nuestra vida. Ya tendrán tiempo de aprender las cosas de adultos, por qué nos empeñamos en forzarles a crecer (que coman todo lo que se les sirve y SENTADOS, que dejen el pañal para entrar a la guardería, que aprenda a leer en primero de básica porque el ministerio manda, etc. Y no se respeta el proceso normal y el desarrollo de cada niño). Pero este año mi hija, la segunda, que es la princesa guerrera de la casa nos cuestionó todo el año y parece que esto despertó a sus hermanos y les animó a sacudirse también y de una u otra forma hacernos ver su desacuerdo con el sistema.

Y si algo sé, es que los hijos míos tienen derecho a jugar y a aprender con gozo, con entusiasmo, con ganas. Quiero que gocen su niñez, que sean felices, que vivan tranquilos. No los quiero como borreguitos, ni angustiados, ni tristes, ni apesadumbrados. Quiero que sean autónomos, que investiguen conforme a su curiosidad y necesidad, que sean libres de escoger lo que más les guste en ese momento aprender, de pintar el cielo del color que dicte su alma en cada momento específico, que sepan lo que quieren y luchen para alcanzar sus sueños particulares y personales. Que sus procesos y personalidad sean respetados.

Se viene un año con un reto muy grande para nosotros, sus papis … Se viene un año diferente, una vida nueva, de grandes añadiduras. … Se viene el «homeschool». Lo vamos a hacer con el corazón, poniéndonos en manos del Alfarero, haciéndolo para Él.

Espero poder seguir escribiendo y contando como nos va…

 img_0590

«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Mateo 6:33

«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres». Colosenses 3:23

 

Evaluando el baby-led weaning

Ya van a ser 9 meses que iniciamos la ablactación y lo hicimos con el baby-led weaning, que consiste en permitir al bebé alimentarse con lo que a él le agrade y por si mismo. Más sobre este método lo pueden leer en este post anterior ablactación.

A lo largo de estos meses he gozado de verle experimentar con la comida. Desde el principio le servimos lo mismo que comemos todos y fue impactante ver como rechazaba todo lo que era carnes (pollo, pescado o carne roja) y prefería las frutas y las legumbres, aunque se notaba su preferencia más por las primeras que por las segundas.

Al principio le daba trozos para que el pudiera tomarlos mejor con sus manitas. A veces le daba la fruta entera para que la tomara en sus manos y pudieran identificar su forma. La mayoría de las veces «juega» con la comida. Recuerdo que hace poco, le servía en su plato y a penas se lo entregaba el ya estaba preparado para virarlo sobre el tablero de su silla de comer. Esparcía todo con sus manos. Si hacía el intento de comer era mucho. Lo que más le gustaba era aplastar y luego limpiar con todas sus fuerzas, enviando todo al piso (pero creo que es una forma de «saborear» a través de las manos, de «comer» a través de la piel). Un par de veces entré en estrés, porque en realidad no comía nada … Pero mi marido, tan sabio, me decía: deja. No pasa nada. Aún es un lactante.

Y así, pasó de aplastar todo y tirar todo a meterselo en la boca. No se mete mucho, sigue comiendo poco. Claro que hay unos días mejores que otros. Unos días que come de todo pero poco, otros días que no se mete lo que es NADA. Los días buenos come medio huevo de desayuno y una cuchara de lo que haya de almuerzo y un trozo de banano en la merienda. Y pica pocas cosas a lo largo del día.

Lo bueno de esto es que está abierto a probar de todo. Ahora ya intenta manejar la cuchara y el tenedor y esta provando a cortar con el cuchillo, le doy el queso fresco para que lo corte y mientras lo corta se come. Y para tomar siempre le doy en vaso normal, al principio se regaba pero ahora ya es todo un experto. Claro que le gusta meter la mano y a veces termina regando en su tablero para mezclar con la comida.

Lo que si tengo que confesar es que es un goloso, le encanta el chocolate y los snaks, sus preferidos son los  «aros de cebolla». Solo oye el sonido de las fundas y rastrea a ver de donde llegó para luego pedir que le compartan.

Han sido unos meses muy gratificantes, donde he crecido como persona, porque he tenido que ser paciente y aprender a confiar en mi hijo. He dejado de lado mi antiguo chip que me decía que ya esta grande y debe comer la comida, que debo enchufarle la cuchara a «engaños» y que ya mi leche no le alimenta. He cambiado mi forma de pensar y actuar ante la comida. Veo la hora de comer como un momento para compartir con los demás, para conversar y conocernos más. La hora de la comida nos muestra el estado de animo de nuestros hijos, es un momento en el que ellos se sienten libres de expresar sus sentimientos. Si les fue bien o mal, si están cansados o apensadumbrados, si están contentos o ansiosos, lo reflejan a la hora de comer, es el momento en que puedo mirarlos cara a cara y leer sus frentes (obvio que no leo frentes, es solo un decir… Pero veo sus ojos, sus rostros, el reflejo de su alma)…

    

Muchas veces, cuando mi chiquitín termina de comer en su silla, pide sentarse en mis faldas y darle una probada de mi plato, para luego bajarse y explorar la cocina mientras vuelve por un poco más de comida y aunque no come mucho o más bien, come casi nada, sigue creciendo sano, fuerte y feliz. Sigue siendo un lactante, donde su principal fuente de alimento es mi leche. La hora de la comida no es un estrés ni para el ni para mi y ya no me preocupo por qué hacer de comer ni de andar llevando la comida desde casa si salimos a algún lugar. No cocino extra para él y si come, come y sino come pues… ha tomado lo que realmente necesita de mi teta. Y si, soy feliz … Y con calma y respeto hacia mi bebé, vamos atravesando por esta etapa de la ablactación, tan linda, divertida y gratificante.

Desde que se les introduce a los alimentos inicia el destete y de esta manera va siendo gradual y pautado por el mismo niño. Esto me causa alegría pero a su vez nostalgia porque lo veo crecer tan rápido y se que nunca más volverá a ser mi bebé recién nacido. Ya no se atora con la comida, ya no le produce tampoco arcadas e incluso come con pepas y me las devuelve. Lo veo crecer y madurar. El elije qué quiere comer y cuánto comer.

IMG_0234        IMG_0235

Maternando en tribu

   

 
… antes de empezar a escribir, hago un paréntesis … (Y es que me encantaría tener una máquina que lea mis pensamientos y los vaya escribiendo en un word… Y es que en las noches, cuando ya todos duermen y se apagan las luces, a mi se me prende el foco y me vienen las mil y un ideas y a veces me tengo que aguantar de escribir porque mi bebito no me deja ni moverme peor prender la luz porque esta tan sensible que se despierta por todo)… Pero bueno… Aquí va;Cuando nace una mamá, es decir, cada vez que nace un bebito, la mujer entra en la etapa de la maternidad. Nuestro cuerpo y alma se transforman. El cuerpo queda flácido, donde había un bebé ahora hay un hueco, las caderas quedan anchas, quedamos como que subiditas de peso, verdad 😉 … Un poco bastante, algunas tallas extra … Pero nos vemos al espejo y no logramos encontrarnos, aveces podemos llegar ha desilusionarnos. Las hormonas en esta etapa son otras, nos bañan enteras, de pies a cabeza y por donde pasan, dejan su «huella». El alma, aquel lugar donde habitan nuestras emociones, está que revolotea. Hay sentimientos encontrados. A veces creemos haber enloquecido, estamos vulnerables a todo, si en cada periodo menstrual se levanta nuestra leona (la fiera) y nos asalta a su vez el llanto fácil … Je je.. No se diga tras el parto. Y… Quien nos entiende? ….

Aquí es donde necesitamos la tribu. 
El esposo debe ser el primer pilar. El debe encargarse de las cosas de la casa, los otros hijos, la cocina, la ropa, el debe sostenernos, cuidarnos… Ahuyentar a las visitas …(perdón, recibir a las visitas 😁), el debe hacernos barra; esa palabra de ánimo, esa caricia, ese abrazo, etc. (no vienen con ese chip, pero si los cuidamos y les enseñamos, aprenden rápido) A veces el esposo no está y necesitamos de alguien de mucha confianza que nos sostenga. Una mano amiga.

  
Pero también necesitamos un lugar de desfogue, un lugar donde me encuentre con otras mujeres en mi mismo proceso, maternando, donde yo sea escuchada, apoyada, sostenida. Donde me entiendan, me aconsejen y pueda aprender de los logros y fracasos de las demás. Donde mi locura, deja de ser locura y me puedo ver como una mamá normal. Donde me identifico y encuentro que mi vida no ha sido un caos, sino que ha sido muuuy normal. Donde comparto mis miedos, mi angustia,  mi ira o mi llanto. Ese lugar en donde sí me entienden que lloro porque me da pena de que mi bebé está a dos meses de cumplir un año y casi, casi, dejará de ser bebé… Y claro, el marido te dice: pena? Por qué ha de darme pena?  Las mamis necesitamos estos espacios, de estas mujeres en nuestro mismo proceso que sin querer se van convirtiendo en nuestras amigas, nuestras aliadas. Con las que podemos salir a comer y comemos paradas meciendo al guagua sin sentirnos extrañas y podemos conversar mientras nuestros bebés lactan y no nos da nadita de vergüenza. Con las que salimos de paseo y pic-nic y cambiamos los pañales junto a la comida sin causar las náuseas ni los fieros de ninguna. Donde nuestros corazones locos de amor laten al unísono. Donde sabemos que el abrazo del alma, aun cibernético, no tarda en llegar y … Wow… Si que llena y nos calma.

Hoy les estoy hablando de mi «regazo» (Regazo Casa de Madres), es decir ese regazo que me sostiene. Y digo mi, no porque soy la dueña, no. Nada de eso. Es mío porque ahí me siento acogida, abrazada, escuchada. Y es bueno que cada una de las mamis busquen su regazo para que le den un giro a su maternidad y la vivan acompañada. 

Para cada mujer la maternidad es un camino largo con altibajos que nunca se acaba y el caminar de la mano de otras mamis aligera el paso. Aquí les comparto los pensamientos de unas de estas mamis que me acompañan y llenan mi maternidad:

  • El Regazo es el lugar donde me siento apoyada, sostenida y no juzgada, donde puedo maternar desde mi instinto, escuchando a mi corazón, sin sentir miedo a ser reprochada por no seguir los cánones comunes de crianza. Es el sitio donde supe que no es malo criar a los hijos con respeto y amor, simplemente es una forma diferente de hacerlo.                                                                                  (Fer)
  • Hace nueve meses nací como mamá y ha sido toda una aventura. Una de las cosas más gratificantes fue encontrarme con mujeres que andan en las mismas que yo: maternando, aprendiendo, mal dormidas, pero felices y locamente enamoradas de nuestros bebés. Valoro este espacio que me ha brindado seguridad y contención. » Tu eres mi ancla que mantiene mis pies en el suelo y yo soy las alas que mantienen tu corazón en el cielo».                                                        ( Ana Cris)


  • El Regazo cambió mi forma de ver la maternidad, la lactancia y el apego. Vivir el día a día sabiendo que cada momento es diferente, tan lleno de incertidumbres  y de inseguridades y decir no soy la única, somos muchas que nos apoyamos para seguir adelante sintiéndonos tranquilas y viendo que lo hacemos bien. Soy feliz por tener este espacio donde todas somos tan diferentes pero nos une lo más hermoso que nos da la vida que es el instante de ser madres. (Consue)