El Nacimiento de Tomás

Hoy quiero compartirles mi parto.

Era viernes 2 de noviembre. Teníamos una reunión en nuestra casa desde las 10am pero a las 8:30 fui al baño, terminé de hacer pipí, me paré y sentí que otra vez bajaba algo, me vuelvo a sentar… rompí la bolsa. Pero no totalmente, cada que me movía bajaba agua. Mi peque me pedía q le diera de comer pero cada vez que intentaba bajar las gradas tenía que volver corriendo al baño… más agua.

Así que llamamos a cancelar a los invitados. Las contracciones no venían. Escribí al partero, le conté lo que pasaba pero le pedí que aún no viniese porque estaba verde. Me propuso, sólo si quería, inducir. Le dije que no, que esperaría pacientemente a que vinieran las contracciones, que confiaba en mi cuerpo, que él sabía parir, y así fue.

A lo largo del día se fueron instalando las contracciones muy lentamente y descoordinadamente. En la tarde me escribió a preguntar cómo estaba pero aún no habían contracciones rítmicas y le dije q mejor descanse porque en la noche podría ser el parto.

Durante la cena, a eso de las 8pm, se empezaron a poner rítmicas, medianamente dolorosas y frecuentes. A las 10 vino el partero a la casa.

Mi marido fue mi doulo y mi hija su ayudante. Con mucho amor hicieron todo, arreglaron nuestra habitación muy bonito con velas y un lugar para pasar la dilatación con colchoneta y almohadas y una tela colgada al techo. En nuestro baño, el yacuzzi con flores y velas al rededor. Me dieron masajes, compresas calientes (q alivianaban el dolor en cada contracción), movimientos, la pelota, todo hicieron tan bien, tan rico, tan a tiempo… nunca tuve que pedir nada, mi marido sabía perfectamente qué hacer para aliviar el dolor. Me dio palabras de aliento, muchos besos y te amos. Fue el mejor doulo que he tenido.

Mi pequeño Lucas también me acompañó. El correteaba a mi alrededor, jugaba, saltaba y pedía seno. Yo jugaba a ratos con él y le permití tomar el seno hasta que en cada lactada la contracción se intensificaba aún más. Ahí si le dije: no mas seno por hoy! Y luego preguntaba, cada tanto, a que hora nace … mi chiquito no avanzó y en los brazos de papá se quedó dormido, una hora antes de que naciera su nuevo hermano.

En una contracción sentí claramente cómo su cabecita se estacionaba en medio del hueco de la pelvis, podía sentir y visualizar esa zona expandiéndose, sentía sus huesos tocando los míos, sentía que me iba a partir en dos.

Yo me veía surfeando grandes olas, en mi vida no he pisado una tabla, pero podía verme muy a gusto; cada contracción una ola, a medida q se hacían más fuertes, las olas eran más grandes.

Abría mi boca para que mi pelvis y canal de parto se abrieran, salían unos gritos que venían desde mi estómago, para mi eran muy bonitos, no era cualquier chillido, eran entonados, y eso que no soy cantante. Y luego de cada grito me venía una risa tremenda. Que mi hija me decía: te duele o no? Y … claro que dolía, pero lo estaba disfrutando.

Me senté, ya casi al final, en la silla de partos pero me pareció de lo más incómoda. Me dolía muchísimo el coxis y el sacro estar sentada ahí. Me vinieron dos pujos y fue súper doloroso por culpa de esa silla. Así que mi marido me dijo que me metiera al yacuzzi.

En el primer pujo sentí como su cabeza cruzaba el cervix, hasta escuché un chasquido por dentro, sentía sus huesos tocando los míos.

Segundo pujo salió su cabeza y tercer pujo salió su cuerpo. Lo tomé entre mis brazos, lo puse en mi pecho, lo bendije y le di la bienvenida. Estuvimos un rato en el agua y luego salí a la cama a esperar que saliera la placenta.

Cuando el cordón dejó de latir y ya estuvo sin color, mi hija lo cortó y le atamos una tirita q le había tejido años atrás.

Fue una experiencia muy rica; pude sentir y ver claramente toda la travesía que tuvo que hacer mi bebé dentro de mi para salir de él, tuve la bendición de verme por dentro, mis huesos y mi canal del parto. Muy agradecida con mi parto.

Recibir los cuidados y mimos de mi esposo y mi hija fueron un éxtasis total, se sintió un fluir de energía muy bonito y gratificante.

La Placenta, nuestra aliada

Qué puede hacer la placenta por nosotras? Pues este órgano tan desechado luego del parto, tan tenido en poco por parte del personal médico, puede llegar a ser nuestra aliada. A cuántas de nosotras, tras el parto hospitalario, nos presentaron nuestra placenta, a cuántas nos hablaron de sus características, a cuántas nos preguntaron qué queríamos hacer con ella?

La placenta es nuestra aliada ya que nos ayuda a:

❣️Restaurar la energía tras el esfuerzo del parto. Se la puede tomar en un smoothie (licuado con frutas y miel).

❣️Balancear los niveles hormonales. Reduce el riesgo de depresión posparto.

❣️Reducir el sangrado posparto.

❣️Aumenta la cantidad y mejora la calidad de la leche, favoreciendo su bajada.

❣️Ayudar a la involución uterina, para que el útero vuelva a su tamaño natural.

❣️Asistir en la transición hacia la menopausia. Tomándola en tintura.

❣️Reponer los niveles reducidos de hierro.

Como ven, la placenta es algo realmente fascinante. Para que sea posible La concepción debe existir la placenta. Esta tiene un lado fetal y un lado materno, puede decirse que es un producto tanto de la concepción como del cuerpo de la madre, entonces es el único órgano que pertenece a dos personas.

La sangre de mamá y bebé nunca se mezclan y la placenta se encarga de tomar, del cuerpo de mamá, todo lo que bebé necesita para formarse y para vivir; funciona para el bebé como pulmón (oxigena la sangre), como riñones (limpia la sangre), como hígado (formación de hormonas), sistema digestivo (nutriendo) y sistema inmune (creando anticuerpos).

Es el primer nexo entre mamá y bebé, es una vía de comunicación de hormonas, nutrientes y sangre; es la primera forma en que mamá nutre a su bebé y la primera forma en la que bebé comunica sus necesidades a mamá.

Normalmente la placenta se descarta luego del alumbramiento y casi nunca se la enseña a la madre tras el parto, tampoco se le indica cuanto pesó ni que función tenía y peor aún para qué puede servir. Pero muchas empresas (laboratorios) las reciben para la extracción de hormonas y proteínas de cadena larga para elaborar cremas antiarrugas, antienvejecimiento, rimels, shampoos, tratamientos dérmicos y capilares y en menor cantidad para tratamiento de rehabilitación de lesiones en atletas.

Cada placenta es única y responde al código genético de cada mujer, por lo que es individual para cada una, hecha a la medida, según los requerimientos nutricionales, inmunológicos y hormonales del medio en el que se encuentre, además de ser rica en células madre. Los mamíferos la consumen siempre después del parto, independientemente de si son carnívoros o no, domésticos o no, lo cual es muy favorable para la lactancia, favoreciendo la bajada de la leche y aumentando su valor nutricional.

Para poder consumirla de manera agradable a la vista y al gusto y tomarla como suplemento vitamínico, se pueden utilizar varios métodos, por ejemplo:

❣️en un smoothie o licuado. Con un pequeño trozo de placenta fresco (se pueden apartar unos pequeños trozos y congelarlos para consumirlos de esta forma en los días subsiguientes al parto), alguna fruta preferida (por ejemplo, mora) y miel (azúcar o panela).

❣️en cápsulas. Se hace un proceso especial de deshidratación de la placenta, por un tiempo específico y a una temperatura indicada, se la tritura y se procede a la encapsulación. Esta está disponible en USA, Canadá, Holanda, Alemania, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda y América Latina.

❣️en tintura. Se hace el proceso de tinturación con un trozo fresco de placenta y todo lo necesario para su maceración. Se la consume solo unas pocas gotas cada día.

Al reincorporar la placenta al cuerpo se reintroduce lo que la placenta tomó del cuerpo de la madre, como por ejemplo el hierro, cuyo déficit se relaciona, también, con el desarrollo de la depresión posparto.

Muchas madres guardan también unas cápsulas de placenta para momentos de transición, como por ejemplo la vuelta al trabajo, en donde probablemente su producción de leche puede verse afectada.

Cada vez más mujeres deciden quedarse con su placenta tras el parto, independientemente de si la va a ingerir o no ya que también puede enterrarla para nutrir la tierra. Por otro lado, muchas mujeres deciden celebrar por su placenta:

❣️sembrando un árbol junto a su placenta.

❣️encapsulándola.

❣️haciendo joyería de recuerdo.

❣️haciendo impresiones de su placenta para enmarcarla.

 

 

Si después de tu parto, te decides por cualquiera de estas opciones, recuerda pedirlo a través de tu plan de parto para que el equipo que te atiende te la devuelva y puedas congelarla hasta llevarla al lugar en donde te ofrecen estos servicios.

¡¿Y tú, ya sabes cómo vas a celebrar?! Cuéntame en los comentarios.

¡¿Cómo celebraste tu?! Te leo en los comentarios.