Un nacimiento especial

  
Aunque ya se me pasó la época de navidad, tengo este tema pendiente que no lo pude terminar por los compromisos de la misma. 

Y estaba yo pensando que en el tiempo de navidad, a pesar de que estamos llenos de compromisos y en atolladeros, en los que salir a un centro comercial se vuelve una locura, no debemos olvidar el verdadero significado de la misma. Este mes de Diciembre es el mes, creo, más «loco» de todo el año.

Y ahora que ha empezado un nuevo año (que para muchos, hoy por hoy, es un año de desafíos por como se esta planteando la economía del país). Pero ahora que tenemos un poco más de calma, de tiempo y de espacio quería compartir con ustedes una reflexión de lo que significa la navidad y hacia dónde ella nos quiere llevar.

Y todo empieza con el significado de la palabra Navidad; viene de la palabra nativitat, que viene del latín Nativitatem, que significa nacimiento. El nacimiento de Jesús. El nacimiento que marca un antes y un después (a.C. y d.C.). Y que conforme lo permitimos nacer en nuestros corazones también marcará un antes y un después en nuestra vida.

Nos remontamos al último año antes de Cristo, que no fue exactamente en un mes de Diciembre, que por datos historicos del clima de la época pudo haber sido por marzo, pero que para los fines consiguientes es irrelevante. En fin, en aquel tiempo, María, adolescente, acepta el reto de ser madre, sin tener la seguridad de un matrimonio. Lo que implicaba morir en el intento, porque sus padres pudieron haberla llevado a las afueras de la ciudad, delante de los ancianos, y dejarla morir apedreada. Pero ella acepta la voluntad de Dios, no solo creyendo en Él, sino, creyéndole, tomando sus promesas y confiando en su Palabra. 

Luego esta José, también un hombre de oración y de fé. Toma a María por esposa porque también le cree a Dios. Y los dos tomados de la mano aceptan ir contra viento y marea por el intrincado camino del matrimonio. Buscando salir adelante día a día. Rompiendo fortalezas, abriendo y cerrando puertas, logrando y perdiendo, batallando, luchando, pero juntos. Inclusive el día en el que Jesús llega al mundo. María y José se encontraban fuera de su casa y su ciudad, debido a la orden del censo. Ese día no había espacio en ningún «hostal», todo estaba repleto. Así que esa noche helada, encontraron un establo donde María pudo parir. Esa noche debe haber sido llena de incertidumbre e impotencia para José. Todo papá y mamá desea lo mejor para su hijo y supongo que nacer en un establo, con frío, entre animales, no debe de haber sido muy alentador ni para José ni para María, pero esa noche, en la que José debe de haber alzado su oración a Dios preguntandole en dónde estaba Él, esa noche en la que nace su pequeño hijo, su primogénito (siempre con el primero hay más nervios)… Dios le recuerda a José que está naciendo Emanuel, que significa Dios con nosotros. Y así es como José cobra ánimo y sigue adelante aún en medio de la tormenta, en medio del desconcierto, en medio de la desesperación. 

Y de esto se trata la navidad, el nacimiemto de una esperanza, de una nueva vida. Que está bien si queremos compartir nuestra alegria con nuestros familiares y amigos, y está bien si queremos dar de lo que hemos recibido. Está bien si queremos comprar unos presentes, si queremos celebrarlo, pero no nos olvidemos que no se trata de eso, que ese no es el motivo principal. Que lo más importante es ese nacimiento. Que no nos asalte la locura de salir a comprar por comprar y que hagamos gastos inecesarios. Que no nos asalte la amargura de no tener para regalar. Recordemos que es un tiempo de agradecimiento y de reflexión, es un tiempo en el que Dios nos recuerda que pese a lo que este sucediendo, El está con nosotros y Él tiene el poder el control.

Les deseo un año 2016 lleno de la Paz de Dios en sus corazones, lleno de retos y nuevos logros, lleno de obstáculos que serán vencidos y que vayan de gloria en gloria.

«Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (…) Porque los gentiles buscan todas esas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas esas cosas. Así que no os afanéis por el día de mañana, …» Mateo 6:25,32,34

En los brazos duermo mejor

 
Cuando el bebé nace le apetece estar en los brazos, cerca del pecho de mamá, escuchando su corazón, su respirar, su voz y oliendo su rico aroma y saboreando su sabor.  

La voz y el sonido y ritmo del latir del corazón de mamá son lo que el bebé tiene ahora de todas las cosas que tenía dentro del útero  durante los pocos meses dentro de él (10 meses lunares). Es lo que él recuerda y lo que le da seguridad en este nuevo mundo al que acaba de llegar. Entonces, querer estar pegado a la mamá, no es un capricho, querer solo el seno tampoco es SOLO por hambre, es porque en este lugar reconoce algo que le es familiar, es su base segura.

Hace un par de días compraba ciertos insumos y otro comprador tenía un cachorro perro en sus brazos, por alguna razón salió a dejarlo en el auto y pocos minutos después el cachorro empezó a llorar, reclamando los brazos de su dueño. Se imaginan?! Si un perro reclama brazos, no se diga un bebé, que de la misma manera ha sido porteado por su madre, pero éste por más tiempo que el cachorro; por 10 meses, de arriba a abajo, apretadito, calientito y seguro. Escuchando el luv-dup, luv-dup, del corazón y la vos «angelical» de mamá, llena de amor, afecto, calidez y seguridad. 

Entonces, será que nuestros bebés nos están tomando el pelo cuando piden brazos, será que se han malcriado cuando en brazos duermen 2 horas o más y si los ponemos solos en sus cunas a penas duermen 30 minutos? Será que son unos tiranos, mal acostumbrados y rebeldes porque no quieren estar solos y reclaman nuestros brazos y nuestra presencia constante?

Yo creo que no. Yo creo que ni si quiera es que reclaman; lo que les pasa es que para ellos es tan natural la presencia de mamá. Eso es a lo que están acostumbrados y al parecer es lo que no solo les encanta sino que les da paz, tranquilidad y confianza.

«Ser porteado (llevado en brazos) es una necesidad básica, tan necesaria e indispensable como el ser abrigado y ser alimentado» lo leí en un libro y creo que fue de Laura Gutman, si mal no me equivoco. 

No tengamos miedo de cargar a nuestros bebés, no dejemos que los comentarios o vanas repeticiones como las que describo a continuación nos atemoricen y nos inclinen a no querer cargar a nuestros bebés por miedo a estar haciéndoles mal a nuestros peques;

  • lo vas a acostumbrar a los brazos y lo vas a lamentar después porque no te va a dejar hacer nada. 
  • Lo estas malcriando. 
  • Lo estas sobre protegiendo. 
  • Lo estas mimando mucho. 
  • Parece que no ha nacido, solo lo tienes en brazos y no lo dejas ni llorar. 
  • Así no se va a desarrollar. 

(Quien pueda citar más frases que ha escuchado o le han dicho puede escribirlas en los comentarios)

En nuestros brazos ellos reciben la información del mundo que les rodea de una manera segura y sana. Todo lo que reciben a su al rededor: sonidos (voces, pitos, animales, etc), colores, olores, texturas, TODO es nuevo, causa asombro y es extraño. Mientras están en nuestros brazos reciben el mensaje: no te preocupes hijo mío, estas conmigo y juntos vamos a descubrir este mundo hecho para ti. Mamá te cuida, te protege y te apoya. 

  
En nuestros brazos duermen mejor porque se sienten seguros, obviamente. Si un ruido los hace saltar, ahí esta mamá; enseguida va a acariciar al bebé y lo va a mecer y aun cuando no diga nada con la boca, el bebé sabe que todo esta bajo control, que todo esta bien. 

Nuestros hijos recibirán todo lo nuevo, violento o delicado, desde su base segura y les estaremos ayudando a asimilar y a reconocer las cosas con serenidad y autoconfianza. Estaremos fomentando su autoestima y desarrollando su propiocepción.

Cuando el niño se sienta seguro en su entorno y tome confianza, emprenderá la nueva aventura de dormir junto a su madre y paulatinamente querrá dormir solo en su cama y en su cuarto. 

En resumen, carguemos a nuestros peques porque esto es muy saludable para ellos y para nosotros. 

Mujer virtuosa… Ella se ciñe de fuerza y fortalece sus brazos.

Proverbios 31:17