Tradición Oral y la Lactancia

Así como muchas otras cosas se trasmitieron siempre de generación en generación, el dar de mamar no se quedó atrás. Por años este arte es transmitido de madre a hija a través de la oralidad, del ejemplo; de las enseñanzas que recibió la madre de su madre hacia su hija. Y así una a una, de generación en generación llevaban este legado y la humanidad sobrevivía.

Hoy en día pasa lo mismo, se sigue transmitiendo de boca en boca, de generación en generación pero pasa que la nueva generación recibe estas palabras:

  • Yo no te pude dar de lactar.
  • Yo pude darte solo por poco tiempo. Se me secó la leche.
  • El pediatra me recomendó la formula.
  • Nunca tuve leche.
  • Esperemos que a ti sí te salga leche.
  • Hija parece que no tienes leche.
  • Este niño se está quedando con hambre.
  • Dale fórmula para que duerma más.
  • Por si a caso dale también el biberón, no pasa nada yo a ti te crié solo con biberón.
  • Te compré estos biberones.
  • Esas tetas están muy aguadas.

Y la lista continua, llena de lactancias fallidas desde la aparición de la primera leche de tarro, gracias a esa multinacional que lo único que le interesa es seguir haciendo dinero. Mamás que perdieron su arte, mamás que dejaron de confiar en sus cuerpos, mamás que apostaron por lo artificial, mamás que se dejaron convencer que la industria farmacéutica sabía más que la naturaleza, mamás que dejaron ser mamíferas por un pequeño lavado de cerebro. Confiaron en el hombre, en el médico, en la industria. Dejaron de escuchar a sus cuerpos, a sus madres, a sus ansestras. Creo que es también producto de la violencia de género. Una vez más, la mujer sumisa cede su poder, su instito, su naturaleza y es pisoteada violentamente.

El más atroz y gran experimento científico realizado en humanos. Mujer que recibe el consejo del personal de salud de dar el seno solo a uno de sus hijos con el argumento de que el cuerpo de una mujer no es apto para amamantar a dos. Y recibe de obsequio una lata de fórmula. 

Pero saben qué se necesita, volver a confiar en nuestros cuerpos, perfectamente diseñados para amamantar. Somos mamíferas y tenemos el don. Son muy, muy, escasos los casos reales de mujeres que no pueden producir leche o que producen en muy poca cantidad (hipogalactia).

  1. Sindrome de ovario poliquístico (se corrigue las hormonas y produces leche).
  2. Hipotiroidismo (se corrigue esta hormona y produces leche).
  3. Necrosis de la pituitaria o un tumor (aquí es más difícil la solución).
  4. Cirugía de mamás que haya removido la casi totalidad de la glándula o que haya cortado los conductos lácticos. (Pero muchas veces estos conductos logran recanalizarse ellos mismos, buscando la salida; la naturaleza es noble).
  5. Haber nacido genéticamente sin o escaso tejido glandular, hipoplasia mamaria.
  6. Transtornos alimenticios (anorexia, bulimia). Desencadena un escaso desarrollo de la glándula.

hipoplasia mamaria

hipoplasia mamaria

Pueden haber otros trastornos que lleven a una poca producción de leche temporal como, obesidad mórbida y diabetes, cesárea de emergencia o cesárea programada, retención de la placenta, inhibición farmacológica, baja producción pos-mastitis. Aunque estas son transitorias y no tienen por qué producirse en todos los casos.

En pocos casos la hipogalactia no es reversible, en la mayoría sí, de todas formas en ambos casos  busca la ayuda de un/una especialista  en lactancia materna para que con algunas indicaciones y tal vez la ayuda de algunos fármacos puedas dar de lactar exclusivamente o parcialmente.

Hay ocaciones en las que la madre deja de dar de lactar por A o B razón y su producción de leche baja y luego piensa que ya no puede volver a dar, pues se equivoca. Si quieres volver a dar de lactar se puede relactar. Inclusive en madres que adoptan pueden dar de mamar a sus hijos recien llegados a casa, a pesar de no haber tenido el embarazo ni el parto. Toma tiempo, constancia y mucha dedicación, será una gran demanda, pero si estás totalmente convencida de que quieres dar de lactar, pues lo vas a lograr y sí que se puede.

En el blog de maternidad continuum, Pilar Martínez entrevista a África, una mamá que amamanta a su bebé adoptivo. Te inspirará y dará ánimos para seguir en la lactancia.

Debemos volver a lo natural, dar de lactar no es mejor que dar el biberón, dar de lactar es lo natural, es para lo que nuestros cuerpos y el de nuestros hijos están diseñados. No hay que andar buscando beneficios con la lactancia materna, simplemente es al revés, la lactancia artificial tiene efectos adversos. Que si necesitamos de ella tendremos que tomarlos en cuenta y medir el riesgo beneficio.

Volvamos a confiar en nuestros cuerpos, en nuestro super poder, en nuestro don mamífero. Ustedes creen que una gata antes de amamantar a sus crías se detiene a pensar si será capaz de alimentar a todos? Si podrá soportar las noches sin dormir? Si sabrá como darles de mamar? Si podrá gestionar la lactancia?

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Que nuestras lactancias sean exitosas, que nuestros hijos reciban nuevamente el mensaje correcto, que las lactancias maternas trasciendan nuevamente de generación en generación.

El otro día leí un testimonio en el libro “El arte femenino de amamantar” de la liga de la leche internacional, que por cierto esta excelente (tengo la última edición) y les recomiendo que lo compren, lo venden las chicas de la Liga de La Leche Ecuador . Este testimonio es de una madre que cuenta que cuando ella tenía 5 años llegó su mamá del hospital con dos bultitos en el brazo, el uno era su hermano recién nacido y el otro una muñeca para ella y su papá venía con una mecedora pequeña que la colocó junto a la mecedora de su madre y mientras su madre se mecía amamantando a su hermano ella la imitaba amamantando a su muñeca en su pequeña mecedora. Ella veía como su hermano y su madre intercambiaban miradas de amor y ella deseaba que su muñeca fuera real y estaba impaciente por crecer y dar de lactar a su propio hijo. Luego de algunos años dio a luz y cuando llegó a su casa se sentó en la mecedora y su hijo la miró y las lagrimas le corrían por sus mejillas, recordando que eso era lo que había estado esperando toda su vida.

Pongamos ese deseo en nuestras hijas o al menos esa seguridad de que pueden amamantar, que es lo natural y es lo que debe de pasar. Ninguna se cuestiona si será capaz de dar el biberón, por qué, entonces, nos cuestionamos si seremos capaces de hacer algo que es lo normal o lo natural?

… alzó su voz y le dijo: ¡dichosa la matriz que te concibió y los senos que te criaron!

Lucas:11:27

 

 

Las mujeres debemos cambiar nuestro chip

Hoy en día el porcentaje de bebes que amamanta va de bajada. En el mundo a penas el 37% de mamis amamantan exclusivamente, en el ecuador solo el 39% de mujeres dan de lactar y el promedio de lactancia materna exclusiva es a penas 2 meses y medio (datos de UNICEF Y OMS). Dentro de las causas identificadas están: la falta de información apropiada a mujeres gestantes y lactantes, falta de apoyo en la familia, servicios de consejería en lactancia ineficientes, escasa valorización del acto de amamantar, fuertes creencias culturales y mitos sobre la lactancia materna, entre otros.  De las cuales yo considero que la última es la más importante.

La mujer ha sido empujada a una sociedad de consumo y trabajo. La mujer se ha exigido ser autosuficiente y ha ido opacado su don de ser mamá,  su potencial de maternar, su poder de amamantar. Se ha llenado de miedos; de si tendrá leche, será leche suficiente, será la leche adecuada o sera “agua da”?

Hemos traspolado nuestro entorno concreto a la maternidad, cuando ésta es un mundo abstracto, lleno de magia, amor, sensaciones, sentimientos …. Sexto sentido. Para mi, un lugar muy espiritual.

Si cada mujer guardara en su mente y en su corazón el concepto de ser mamífera, no cuestionara su capacidad para amamantar.

Mamífero: (mamalia) clase de vertebrados amniotas homeotermos (sangre caliente) y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a sus crías.

Nos hemos creído lo de vertebrados, lo de amniotas y lo de homeotermos pero cuestionamos la mejor parte: glándulas mamarias productoras de leche! Nadie pregunta, será que tengo mi sangre lo suficientemente caliente como para regular mis procesos bioquímicos? Entonces por qué si cuestionamos nuestra capacidad de producir leche y de alimentar a nuestros hijos con la misma.

Mamis, es tiempo de cambiar nuestro chip. Todas somos mamíferas, no existe la leche aguada ni tampoco existe el no producir leche. Todo está dentro de nosotras. Si tan solo nos apropiáramos del concepto y nos convenciéramos totalmente de que simplemente somos, entonces ninguna mujer nos preguntaría, ni si quiera: y tienes leche? Es como que también nos debiera preguntar: y tienes la sangre caliente? Y tienes columna vertebral? Pues estas son características de los seres humanos y son tan constantes y tan determinantes para la vida como el tener leche y la leche que tenemos es perfecta, adecuada y suficiente.

No más miedo a no tener leche, no más miedo a no saber dar de lactar, no más miedo a no poder amamantar. Somos mamíferas, capacitadas perfectamente para maternar desde el corazón, desde la magia, desde nuestro ser. No vemos la cantidad de leche en nuestros pechos, pero no es necesario porque aun cuando es abstracto, simplemente esta! 

 

CONSEJOS PARA UNA LACTANCIA EXITOSA

  1. Empieza lo antes posible. Exige a tu ginecólogo que antes de que pese y mida a tu bebé te lo entregue para darle el pecho; que lacte durante las dos primeras horas de vida es más importante que saber cuanto pesó. Ya habrá tiempo para eso, tal vez a la salida de la casa asistencial. 
  2.  Ofrece el pecho cada vez que lo pida. La primera señal de querer lactar es buscar con su boquita, la segunda, chuparse la mano, la tercera es quejarse y la última es el llanto (el signo más tardío, no esperes hasta que llegue a éste, estará exasperado). 
  3. Que lo tome hasta que se suelte. No le pongas tiempos ni horarios, solo es un bebé, ya crecerá y tendrá que cumplir con horarios, por ahora déjalo disfrutar de tu cercanía. 
  4. Evita el chupete o chupón. Recuerda que no todo lo que tu bebé quiere de tu seno es sacar leche. Quiere sentirte, olerte, escucharte. Por eso quiere estar pegado a ti con su boca en tu seno. Mientras sustentes esta necesidad estarás disminuyendo notablemente el riesgo de caer en algún vicio cuando sea mayor. 
  5. Evita el biberón. Si no suplementas, permitirás que tu bebé logre producir en ti la cantidad de leche que él necesita. Si quiere estar solo lactando o si pide seno a cada rato es porque esta haciendo que tu cuerpo produzca leche. Esto pasa siempre, es normal, a lo largo de la lactancia materna. No te dejes asaltar por el pensamiento: “es que se queda con hambre”. Es que para no quedarse con hambre a posterior es que pide estar más tiempo y más frecuente en tu pecho. A mayor demanda mayor oferta. 
  6. Pasa tiempo con tu bebé. Solo de esta forma sabrás reconocer sus necesidades y comprender su llanto. 

Olvida el tiempo, sumérgete en lo más íntimo de tu ser, de tu naturaleza, vive cada momento de tu maternidad como suspendida en el tiempo. Cree en tu instinto. Amamantarás a tu bebé por pocos años, así que disfruta de cada lactada, mira con atención su rostro, lo profundo de su mirada, el amor que hablan sus hijos para contigo, su cálida sonrisa que llena tu corazón. Siente su manita apretando tu piel, como queriendo sujetarse para estar seguro. Enamórate de tu bebé y ya estando enamorada, para qué apresurar el tiempo de la lactada, por qué darte la oportunidad tan corta de descansar mientras sostienes el cuerpecito de tu bebé, tan delicado, tan frágil. Por qué darle un tiempo determinado a este momento tan mágico, tan sublime. Por qué ponerle un horario y darle de lactar solo cada dos o cada tres horas. Por qué no hacerlo tan frecuentemente como te lo demande él.

Al final los hijos se van … Aprovéchalos ahora que puedes sostenerlos entre tus brazos y darles vida a través de la lactancia.

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

   Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” Proverbios 31:10

Las mujeres debemos cambiar nuestro chip

Hoy en día el porcentaje de bebes que amamanta va de bajada. En el mundo a penas el 37% de mamis amamantan exclusivamente, en el ecuador solo el 39% de mujeres dan de lactar y el promedio de lactancia materna exclusiva es a penas 2 meses y medio (datos de UNICEF Y OMS). Dentro de las causas identificadas están: la falta de información apropiada a mujeres gestantes y lactantes, falta de apoyo en la familia, servicios de consejería en lactancia ineficientes, escasa valorización del acto de amamantar, fuertes creencias culturales y mitos sobre la lactancia materna, entre otros.  De las cuales yo considero que la última es la más importante.

La mujer ha sido empujada a una sociedad de consumo y trabajo. La mujer se ha exigido ser autosuficiente y ha ido opacado su don de ser mamá,  su potencial de maternar, su poder de amamantar. Se ha llenado de miedos; de si tendrá leche, será leche suficiente, será la leche adecuada o sera “agua da”?

Hemos traspolado nuestro entorno concreto a la maternidad, cuando ésta es un mundo abstracto, lleno de magia, amor, sensaciones, sentimientos …. Sexto sentido. Para mi, un lugar muy espiritual.

Si cada mujer guardara en su mente y en su corazón el concepto de ser mamífera, no cuestionara su capacidad para amamantar.

Mamífero: (mamalia) clase de vertebrados amniotas homeotermos (sangre caliente) y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a sus crías.

Nos hemos creído lo de vertebrados, lo de amniotas y lo de homeotermos pero cuestionamos la mejor parte: glándulas mamarias productoras de leche! Nadie pregunta, será que tengo mi sangre lo suficientemente caliente como para regular mis procesos bioquímicos? Entonces por qué si cuestionamos nuestra capacidad de producir leche y de alimentar a nuestros hijos con la misma.

Mamis, es tiempo de cambiar nuestro chip. Todas somos mamíferas, no existe la leche aguada ni tampoco existe el no producir leche. Todo está dentro de nosotras. Si tan solo nos apropiáramos del concepto y nos convenciéramos totalmente de que simplemente somos, entonces ninguna mujer nos preguntaría, ni si quiera: y tienes leche? Es como que también nos debiera preguntar: y tienes la sangre caliente? Y tienes columna vertebral? Pues estas son características de los seres humanos y son tan constantes y tan determinantes para la vida como el tener leche y la leche que tenemos es perfecta, adecuada y suficiente.

No más miedo a no tener leche, no más miedo a no saber dar de lactar, no más miedo a no poder amamantar. Somos mamíferas, capacitadas perfectamente para maternar desde el corazón, desde la magia, desde nuestro ser. No vemos la cantidad de leche en nuestros pechos, pero no es necesario porque aun cuando es abstracto, simplemente esta! 

 

CONSEJOS PARA UNA LACTANCIA EXITOSA

  1. Empieza lo antes posible. Exige a tu ginecólogo que antes de que pese y mida a tu bebé te lo entregue para darle el pecho; que lacte durante las dos primeras horas de vida es más importante que saber cuanto pesó. Ya habrá tiempo para eso, tal vez a la salida de la casa asistencial. 
  2.  Ofrece el pecho cada vez que lo pida. La primera señal de querer lactar es buscar con su boquita, la segunda, chuparse la mano, la tercera es quejarse y la última es el llanto (el signo más tardío, no esperes hasta que llegue a éste, estará exasperado). 
  3. Que lo tome hasta que se suelte. No le pongas tiempos ni horarios, solo es un bebé, ya crecerá y tendrá que cumplir con horarios, por ahora déjalo disfrutar de tu cercanía. 
  4. Evita el chupete o chupón. Recuerda que no todo lo que tu bebé quiere de tu seno es sacar leche. Quiere sentirte, olerte, escucharte. Por eso quiere estar pegado a ti con su boca en tu seno. Mientras sustentes esta necesidad estarás disminuyendo notablemente el riesgo de caer en algún vicio cuando sea mayor. 
  5. Evita el biberón. Si no suplementas, permitirás que tu bebé logre producir en ti la cantidad de leche que él necesita. Si quiere estar solo lactando o si pide seno a cada rato es porque esta haciendo que tu cuerpo produzca leche. Esto pasa siempre, es normal, a lo largo de la lactancia materna. No te dejes asaltar por el pensamiento: “es que se queda con hambre”. Es que para no quedarse con hambre a posterior es que pide estar más tiempo y más frecuente en tu pecho. A mayor demanda mayor oferta. 
  6. Pasa tiempo con tu bebé. Solo de esta forma sabrás reconocer sus necesidades y comprender su llanto. 

Olvida el tiempo, sumérgete en lo más íntimo de tu ser, de tu naturaleza, vive cada momento de tu maternidad como suspendida en el tiempo. Cree en tu instinto. Amamantarás a tu bebé por pocos años, así que disfruta de cada lactada, mira con atención su rostro, lo profundo de su mirada, el amor que hablan sus hijos para contigo, su cálida sonrisa que llena tu corazón. Siente su manita apretando tu piel, como queriendo sujetarse para estar seguro. Enamórate de tu bebé y ya estando enamorada, para qué apresurar el tiempo de la lactada, por qué darte la oportunidad tan corta de descansar mientras sostienes el cuerpecito de tu bebé, tan delicado, tan frágil. Por qué darle un tiempo determinado a este momento tan mágico, tan sublime. Por qué ponerle un horario y darle de lactar solo cada dos o cada tres horas. Por qué no hacerlo tan frecuentemente como te lo demande él.


Al final los hijos se van … Aprovéchalos ahora que puedes sostenerlos entre tus brazos y darles vida a través de la lactancia.

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
   Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” Proverbios 31:10