Anoche

Anoche estuve en mi parto. Y no solo una vez, sino dos veces.

Nos acercamos, me abrazaron, me despedí, estábamos listos, todos listos.

Era yo una niña, estaba en el claro un un bosque, un jardín hermoso. Veía a mis padres a unos pasos de mi, él estaba feliz, ella feliz pero preocupada, por alguna razón no dejaba de preocuparse, un poco avergonzada sonreía emocionada.

Me puse mis botas, las amarré muy fuerte y con decisión. Emprendí mi camino, era fácil de seguirlo … llegué a una pendiente tapizada de césped suave, era una resbaladera en caracol y me lancé… rodé hasta llegar a ese lugar que me albergaría por mis primeros meses de vida, el utero de mi madre. Al llegar ahí sentí cómo me acogía con suavidad y calor. Era un lugar espacioso, pero conforme yo iba creciendo sentía que sus paredes me apretaban, quería más espacio, quería estirarme y moverme pero las paredes no cedían, me apretujaban. Estaban firmes, cálidas, suaves pero no se aflojaban.

Un día decidí nacer, había llegado el momento y yo quería salir ya! Tenía un apuro insaciable por conocer lo que vendría, mi cuerpo se deslizaba con cierta avidez hacia fuera, asomé mi cabeza y sin esfuerzo salí. Me recibieron unas caras enmascaradas, nada simpáticas, me recibieron unas manos frías e inanimadas, insensibles y pasivas. Sin cariño, ni cuidado, ni un poquito de honra, algo así como al apuro o cómo si fuera algo que se hace siempre, sin amor, ni gratitud, ni tampoco asombro y entre sonidos que estorban, me pasaron al pecho de mi madre. Ella entre susto, miedo e incertidumbre me pone en sus senos y yo empiezo a lactar con avidez, decidida a vivir y ahí me quedo por meses y meses, en el cuidado, amor y entrega de mi madre. Que entre sustos y esperanza me cría con mucho, mucho amor.

Después vuelvo en mi. Proceso mi vivencia. Agradezco. La recibo. Crezco. Avanzo.

Nuevamente llego al claro del bosque, entrando por un túnel de árboles, es un lugar de paz, de vida, mágico, sobrenatural. Me pregunto si será el jardín del Edén.

Vuelvo a ver a mis padres, soy una niña. Mi madre sonríe tímida y preocupada, nerviosa y un poco avergonzada. Mi padre le acaricia y le mira con alegría. Le dice q ya fue y ya está. La anima y trata de tranquilizarla.

Nos abrazamos, nuevamente yo estoy lista, me pongo mis botas y me lanzo a la resbaladera de caracol. Esta vez ruedo envuelta como un capullo, al abrirse se convierte en una bella flor y yo caigo en el utero de mi madre que es una piscina llena de burbujas de colores. Me siento a gusto, soy libre, sus paredes ya no me aprietan, crezco y crezco sin parar. Puedo estirarme y moverme a mis anchas.

Llega el día, salgo con apuro y avidez. Esta vez me reciben las cálidas manos de mi madre, llenas de amor, agradecidas, enamoradas, valientes y decididas. Hay paz, hay honra y respeto. Me undo en la mirada de mi madre que se entrega, me contiene y protege. Alzó a ver por detrás del hombro de mi madre y encuentro a mi abuela. Su sonrisa tierna y alegre, me mira con amor y regocijo. Me lanza un beso y siento gozo. He nacido yo, pero también ha nacido mi madre, una mujer nueva, empoderada y decidida. Ya no siente miedo. No está avergonzada. Es fuerte, es valiente. Ya no le importa el qué dirán. Alza su mirada, pone su frente en alto y mira un nuevo futuro. Me lleva hacia su pecho, me ama. Me prendo de su seno, vivo.

Regreso. Proceso. Agradezco. Recibo. Lloro.

El Nacimiento de Tomás

Hoy quiero compartirles mi parto.

Era viernes 2 de noviembre. Teníamos una reunión en nuestra casa desde las 10am pero a las 8:30 fui al baño, terminé de hacer pipí, me paré y sentí que otra vez bajaba algo, me vuelvo a sentar… rompí la bolsa. Pero no totalmente, cada que me movía bajaba agua. Mi peque me pedía q le diera de comer pero cada vez que intentaba bajar las gradas tenía que volver corriendo al baño… más agua.

Así que llamamos a cancelar a los invitados. Las contracciones no venían. Escribí al partero, le conté lo que pasaba pero le pedí que aún no viniese porque estaba verde. Me propuso, sólo si quería, inducir. Le dije que no, que esperaría pacientemente a que vinieran las contracciones, que confiaba en mi cuerpo, que él sabía parir, y así fue.

A lo largo del día se fueron instalando las contracciones muy lentamente y descoordinadamente. En la tarde me escribió a preguntar cómo estaba pero aún no habían contracciones rítmicas y le dije q mejor descanse porque en la noche podría ser el parto.

Durante la cena, a eso de las 8pm, se empezaron a poner rítmicas, medianamente dolorosas y frecuentes. A las 10 vino el partero a la casa.

Mi marido fue mi doulo y mi hija su ayudante. Con mucho amor hicieron todo, arreglaron nuestra habitación muy bonito con velas y un lugar para pasar la dilatación con colchoneta y almohadas y una tela colgada al techo. En nuestro baño, el yacuzzi con flores y velas al rededor. Me dieron masajes, compresas calientes (q alivianaban el dolor en cada contracción), movimientos, la pelota, todo hicieron tan bien, tan rico, tan a tiempo… nunca tuve que pedir nada, mi marido sabía perfectamente qué hacer para aliviar el dolor. Me dio palabras de aliento, muchos besos y te amos. Fue el mejor doulo que he tenido.

Mi pequeño Lucas también me acompañó. El correteaba a mi alrededor, jugaba, saltaba y pedía seno. Yo jugaba a ratos con él y le permití tomar el seno hasta que en cada lactada la contracción se intensificaba aún más. Ahí si le dije: no mas seno por hoy! Y luego preguntaba, cada tanto, a que hora nace … mi chiquito no avanzó y en los brazos de papá se quedó dormido, una hora antes de que naciera su nuevo hermano.

En una contracción sentí claramente cómo su cabecita se estacionaba en medio del hueco de la pelvis, podía sentir y visualizar esa zona expandiéndose, sentía sus huesos tocando los míos, sentía que me iba a partir en dos.

Yo me veía surfeando grandes olas, en mi vida no he pisado una tabla, pero podía verme muy a gusto; cada contracción una ola, a medida q se hacían más fuertes, las olas eran más grandes.

Abría mi boca para que mi pelvis y canal de parto se abrieran, salían unos gritos que venían desde mi estómago, para mi eran muy bonitos, no era cualquier chillido, eran entonados, y eso que no soy cantante. Y luego de cada grito me venía una risa tremenda. Que mi hija me decía: te duele o no? Y … claro que dolía, pero lo estaba disfrutando.

Me senté, ya casi al final, en la silla de partos pero me pareció de lo más incómoda. Me dolía muchísimo el coxis y el sacro estar sentada ahí. Me vinieron dos pujos y fue súper doloroso por culpa de esa silla. Así que mi marido me dijo que me metiera al yacuzzi.

En el primer pujo sentí como su cabeza cruzaba el cervix, hasta escuché un chasquido por dentro, sentía sus huesos tocando los míos.

Segundo pujo salió su cabeza y tercer pujo salió su cuerpo. Lo tomé entre mis brazos, lo puse en mi pecho, lo bendije y le di la bienvenida. Estuvimos un rato en el agua y luego salí a la cama a esperar que saliera la placenta.

Cuando el cordón dejó de latir y ya estuvo sin color, mi hija lo cortó y le atamos una tirita q le había tejido años atrás.

Fue una experiencia muy rica; pude sentir y ver claramente toda la travesía que tuvo que hacer mi bebé dentro de mi para salir de él, tuve la bendición de verme por dentro, mis huesos y mi canal del parto. Muy agradecida con mi parto.

Recibir los cuidados y mimos de mi esposo y mi hija fueron un éxtasis total, se sintió un fluir de energía muy bonito y gratificante.

La Placenta, nuestra aliada

Qué puede hacer la placenta por nosotras? Pues este órgano tan desechado luego del parto, tan tenido en poco por parte del personal médico, puede llegar a ser nuestra aliada. A cuántas de nosotras, tras el parto hospitalario, nos presentaron nuestra placenta, a cuántas nos hablaron de sus características, a cuántas nos preguntaron qué queríamos hacer con ella?

La placenta es nuestra aliada ya que nos ayuda a:

❣️Restaurar la energía tras el esfuerzo del parto. Se la puede tomar en un smoothie (licuado con frutas y miel).

❣️Balancear los niveles hormonales. Reduce el riesgo de depresión posparto.

❣️Reducir el sangrado posparto.

❣️Aumenta la cantidad y mejora la calidad de la leche, favoreciendo su bajada.

❣️Ayudar a la involución uterina, para que el útero vuelva a su tamaño natural.

❣️Asistir en la transición hacia la menopausia. Tomándola en tintura.

❣️Reponer los niveles reducidos de hierro.

Como ven, la placenta es algo realmente fascinante. Para que sea posible La concepción debe existir la placenta. Esta tiene un lado fetal y un lado materno, puede decirse que es un producto tanto de la concepción como del cuerpo de la madre, entonces es el único órgano que pertenece a dos personas.

La sangre de mamá y bebé nunca se mezclan y la placenta se encarga de tomar, del cuerpo de mamá, todo lo que bebé necesita para formarse y para vivir; funciona para el bebé como pulmón (oxigena la sangre), como riñones (limpia la sangre), como hígado (formación de hormonas), sistema digestivo (nutriendo) y sistema inmune (creando anticuerpos).

Es el primer nexo entre mamá y bebé, es una vía de comunicación de hormonas, nutrientes y sangre; es la primera forma en que mamá nutre a su bebé y la primera forma en la que bebé comunica sus necesidades a mamá.

Normalmente la placenta se descarta luego del alumbramiento y casi nunca se la enseña a la madre tras el parto, tampoco se le indica cuanto pesó ni que función tenía y peor aún para qué puede servir. Pero muchas empresas (laboratorios) las reciben para la extracción de hormonas y proteínas de cadena larga para elaborar cremas antiarrugas, antienvejecimiento, rimels, shampoos, tratamientos dérmicos y capilares y en menor cantidad para tratamiento de rehabilitación de lesiones en atletas.

Cada placenta es única y responde al código genético de cada mujer, por lo que es individual para cada una, hecha a la medida, según los requerimientos nutricionales, inmunológicos y hormonales del medio en el que se encuentre, además de ser rica en células madre. Los mamíferos la consumen siempre después del parto, independientemente de si son carnívoros o no, domésticos o no, lo cual es muy favorable para la lactancia, favoreciendo la bajada de la leche y aumentando su valor nutricional.

Para poder consumirla de manera agradable a la vista y al gusto y tomarla como suplemento vitamínico, se pueden utilizar varios métodos, por ejemplo:

❣️en un smoothie o licuado. Con un pequeño trozo de placenta fresco (se pueden apartar unos pequeños trozos y congelarlos para consumirlos de esta forma en los días subsiguientes al parto), alguna fruta preferida (por ejemplo, mora) y miel (azúcar o panela).

❣️en cápsulas. Se hace un proceso especial de deshidratación de la placenta, por un tiempo específico y a una temperatura indicada, se la tritura y se procede a la encapsulación. Esta está disponible en USA, Canadá, Holanda, Alemania, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda y América Latina.

❣️en tintura. Se hace el proceso de tinturación con un trozo fresco de placenta y todo lo necesario para su maceración. Se la consume solo unas pocas gotas cada día.

Al reincorporar la placenta al cuerpo se reintroduce lo que la placenta tomó del cuerpo de la madre, como por ejemplo el hierro, cuyo déficit se relaciona, también, con el desarrollo de la depresión posparto.

Muchas madres guardan también unas cápsulas de placenta para momentos de transición, como por ejemplo la vuelta al trabajo, en donde probablemente su producción de leche puede verse afectada.

Cada vez más mujeres deciden quedarse con su placenta tras el parto, independientemente de si la va a ingerir o no ya que también puede enterrarla para nutrir la tierra. Por otro lado, muchas mujeres deciden celebrar por su placenta:

❣️sembrando un árbol junto a su placenta.

❣️encapsulándola.

❣️haciendo joyería de recuerdo.

❣️haciendo impresiones de su placenta para enmarcarla.

 

 

Si después de tu parto, te decides por cualquiera de estas opciones, recuerda pedirlo a través de tu plan de parto para que el equipo que te atiende te la devuelva y puedas congelarla hasta llevarla al lugar en donde te ofrecen estos servicios.

¡¿Y tú, ya sabes cómo vas a celebrar?! Cuéntame en los comentarios.

¡¿Cómo celebraste tu?! Te leo en los comentarios.

¿QUÉ ES UN MEI TAI Y EN QUÉ SE DIFERENCIA DE UNA MOCHILA?

A continuación voy a explicarles lo que es un mei tai, en nuestra marca pueden encontrar este portabebé, pero es el sencillo y que esta indicado para bebés que ya sostienen su cuello. Explicaré en qué diferencia de una mochila, haré una comparación personal entre los dos y les explicaré qué tomar en cuenta a la hora de elegir uno u otro portabebé.

MEI TAI

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Un mei tai es un portabebé de origen oriental. Fue creado en China hace miles de años por las madres de las comunidades campesinas.

Es un pedazo de tela rectangular, que hace de asiento y respaldo del bebé, con cuatro tiras en las esquinas:

  • Dos superiores que son muy largas con las que se hacen los amarres para ajustar al bebé al cuerpo del porteador. Hoy en día hay mei tais que tienen modificadas estas tiras y las hay bien anchas (tipo chinado) o bien acolchadas (tipo tirante de mochila)
  • Dos inferiores que son mas cortas que las superiores y no son anchas con las que se sujeta al mei tai en la cadera o cintura del porteador (dependerá del tamaño del bebé). También hay mei tais evolutivos que tienen correas en vez de tiras inferiores.

El mei tai original no tenía capucha, hoy los hay con o sin capucha.

Se puede utilizar porteando al bebé al frente, a la cadera o a la espalda con total seguridad, dejando a la madre con las manos libres para realizar sus tareas cotidianas junto a su bebé.

En un principio se debería utilizar un mei tai con el rectángulo adecuado para el tamaño del bebé. Es decir, mientras mas pequeño sea el bebé mas pequeño sería el rectángulo y viceversa, para que sus piernas, rodillas, cuello y cabeza estén en la posición correcta y con el ajuste preciso. Hoy en día los mei tais tienen su panel ajustable, tanto de largo como en el ancho del cuello y del puente para las piernas.

Un mei tai simple se aconseja utilizar cuando el bebé tenga un sostén cefálico completo, es decir alrededor de los 4 a 5 meses de nacido (dependerá mucho de cada bebé). Pero si es un mei tai evolutivo y su panel es ajustable habrá los que son para recién nacidos. Es importante fijarse que el bebé no quede holgado ni escurridizo en el panel. El mei tai debe permitir y ajustar a la postura fisiológica del bebé;

  • Adecuado sostén del cuello y cabeza, la cabeza no debe quedar floja ni caída hacia atrás.
  • Permitir la cifosis de la columna vertebral (columna en forma de C abierta).
  • Cadera basculada en retroversión.
  • Rodillas flexionadas y más altas que el rabito.

El mei tai de tiras anchas permite envolver el cuerpo del bebé sin perder su basculación y manteniendo la cifosis. Con lo que mantiene al bebé en la posición correcta sin que se escurra por los lados del mei tai.

MOCHILA

Las mochilas portabebé son prácticamente nuevas o recientes. Tienen un panel con dos tirantes que salen de la parte superior del panel y dos correas que se ajustan a la cadera del porteador.

Algunas mochilas tienen capucha, otras no. El ancho de las tiras superiores como el de las correas inferiores varían según el modelo, algunas tienen panel ajustable, otras tienen adaptadores para lograr encajar bien a un recién nacido como a un niño más grande. Unas mochilas tienen el puente angosto, otras lo tienen más ancho (que es mejor para lograr la postura correcta de las caderas). Los tirantes también son anchos o delgados, más o menos acolchados, con soporte de espalda o sin ellos y con broche ajustable según la altura del porteador.

Algunas mochilas tienen el panel muy rígido con lo que se mantiene la columna del bebé muy tiesa y erecta, un bebé necesita cierta libertad de movimiento y su columna debe estar en cifosis, pero ya hay en el mercado mochilas con paneles de lona y hay una amplia variedad de estas.

Se puede utilizar para llevar al bebé al frente o a la espalda más no a la cadera.

Para comprar una mochila hay que tener en cuenta que sea de la talla para el bebé según su tamaño y que permita lo más posible la postura fisiológica del bebé, como ya mencioné en el apartado del mei tai. Que el bebé no se escurra ni pierda su posición, que su cuello esté bien sujeto si es un bebé que aun no logra el sostén cefálico completo. Que esté a la altura de los besos del porteador pero que no roce con su barbilla. Y que se puedan ajustar las tiras correctamente en el porteador para que la mochila no quede floja, tanto en la cintura como en los hombros.

COMPARATIVA

Desde mi punto de vista muy personal, el mei tai me parece más cómodo, más moldeable al cuerpo del bebé, más delicado (dulce) con el bebé, como que lo abraza y lo sostiene con más cariño y cuidado. Se requiere un poco de la habilidad del porteador para realizar el amarre, pero este o es difícil ni requiere de muchos pasos como el fular. Creo que el mei tai es un intermedio entre el fular y la mochila.

Las mochilas me parecen más rígidas y no se adaptan tanto al cuerpo del bebé. Además, dependerá mucho del tamaño del bebé para que ocupe bien el espacio que ofrece el panel de la mochila; sin que se escurra, que el cuello quede a la altura correcta y que sus rodillas queden flexionadas y elevadas. Por otro lado, la mayoría de las mochilas tienen una tira que va desde el tirante hasta el panel con lo que se aprieta la espalda del bebé hacia el cuerpo del porteador imposibilitando la cifósis de la columna dorsal y la basculación en retroversión de la cadera del bebé. Estas me parecen útiles o adecuadas cuando el porteador no tiene mucha habilidad haciendo nudos con un fular ni tampoco con un mei tai y estará en una situación de subir y bajar al bebé de la mochila varias veces, ya sea por porque el bebé quiere gatear o caminar, o irá partes en coche partes en brazos. Y las recomendaría a partir de los 6 meses de edad, cuando ha madurado su sostén cefálico y dorsal.

 

Ma, me banearon


Hace algunos años atrás, cuando soñaba con ser mamá y junto a mi esposo planificábamos nuestra familia … sí, somos de los que planifican, por ejemplo, pensábamos en tener cinco hijos; dos primero, uno en el medio y tiempo después, dos seguidos al final. Resulta que la vida fue planteándose un poco como lo planificado y un poco a su manera.

Cuando hablábamos de crianza, hablábamos de amarles y respetarles como personas, de permitirles ser autónomos y auténticos.

Conforme fueron llegando los hijos fuimos aprendiendo de ellos, ellos tomaron las riendas y a medida que han ido creciendo, que les hemos dejado ser, cada uno nos ha ido sorprendiendo con su carácter y su forma de ser.

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Yo nunca me imaginé que un mundo desconocido me iba a rodear, ni que cada uno de mis hijos iba a ser capaz de sumergirme en su pequeño mundo, llevarme de la mano y dejarme sorprender.

De cada uno de sus mundos unas cosas llego a entender a totalidad y otras no logro entender muy bien, pero no por eso dejan de ser sorprendentes, verdaderas, importantes, magníficas y por ende me acarrean grandes retos.

Por ejemplo, mi hijo mayor que me lleva a su realidad, para mi una realidad virtual, pero que para él es palpable… -ma, me quieren banear-, me dijo casi con lágrimas en los ojos,  -yo no hice nada, solo gané y me dijeron hacker y me quieren banear-.

Cómo podía ayudarle? No entendía nada; tuve que empaparme del significado de estas palabras

*banear: de “to ban”, prohibir, excluir, vedar, denegar. Estado o condición en la que se encuentra un usuario o computadora al que se le ha prohibido la entrada a un recurso en internet, como ser un salón de chat, un servidor, etc. (En el caso de mijo era en del servidor de un juego).

*hacker: tiene varios significados. Pero en este caso se refiere a la persona que manipula o que posee conocimientos prácticos que modifican los usos de las cosas de modo que éstas pueden emplearse para fines no previstos en su origen.

Entonces, le estaban diciendo que algo manipuló de alguna manera para poder jugar así y poder ganarles a unos cuanto fulanos. Y por lo tanto lo iban a banear pero que podían perdonarle si le regalaba un rango al moderador. Tratar de explicarle a mi hijo sobre la venganza, el abuso de poder y el placer de ver sufrir al más débil  fue muy duro para mi. Injustamente le acusaron de hacker por su habilidad innata para hacer un magnifico hiterclick.

Hiterclick, no entienden nada? Yo tampoco entendía, pero quiere decir que hace once pulsaciones “clicks” en el mouse por segundo. Hay algunas otras cosas que nunca pensé que iba a vivir junto a mi hijo y que algunas no iba a llegar a «entender»:

IMG_7186– Que pueda llegar a dañar tres mouses en menos de un año.

– Que nos baneen la IP y llamemos a nuestro proveedor de internet a pedir un cambio de IP y que cinco minutos después de que ellos nos digan -lo sentimos, no se puede cambiar su IP- mijo ya la haya cambiado desde su computador y por sus propios medios.

– Que se conecta con niños de muchísimos países y conoce la vida en otros lugares del mundo por estos contactos.

– Que empiece un canal de YouTube, RealAntRok (les linkeo por si acaso) y en los seis meses que lo lleva ya tiene 270 suscriptores.

– Que aprende a editar de manera autodidacta.

– Que expresa su forma de ser en cada juego.

– Que juega todo lo que puede y le falta el tiempo.

– Que es feliz comprándose un teclado de membrana.


Pero si puedo entender que es feliz, que se divierte y hace lo que le gusta, que es libre pero responsable, que se equivoca y recapacita. Que se enfrenta a gigantes y que yo estoy aquí para apoyar, guiar y sobre todo para aprender.

Amo a mijo y amo ser su mamá, ha transformado mi vida y mi forma de ver el mundo, desde el día en que nació.

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja está verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

A alguien más también le ha pasado, que se siente rodead@ de un mundo nuevo y es todo un reto llegar a entenderlo, compartirlo y apoyar? déjame saber en los comentarios.

Tradición Oral y la Lactancia

Así como muchas otras cosas se trasmitieron siempre de generación en generación, el dar de mamar no se quedó atrás. Por años este arte es transmitido de madre a hija a través de la oralidad, del ejemplo; de las enseñanzas que recibió la madre de su madre hacia su hija. Y así una a una, de generación en generación llevaban este legado y la humanidad sobrevivía.

Hoy en día pasa lo mismo, se sigue transmitiendo de boca en boca, de generación en generación pero pasa que la nueva generación recibe estas palabras:

  • Yo no te pude dar de lactar.
  • Yo pude darte solo por poco tiempo. Se me secó la leche.
  • El pediatra me recomendó la formula.
  • Nunca tuve leche.
  • Esperemos que a ti sí te salga leche.
  • Hija parece que no tienes leche.
  • Este niño se está quedando con hambre.
  • Dale fórmula para que duerma más.
  • Por si a caso dale también el biberón, no pasa nada yo a ti te crié solo con biberón.
  • Te compré estos biberones.
  • Esas tetas están muy aguadas.

Y la lista continua, llena de lactancias fallidas desde la aparición de la primera leche de tarro, gracias a esa multinacional que lo único que le interesa es seguir haciendo dinero. Mamás que perdieron su arte, mamás que dejaron de confiar en sus cuerpos, mamás que apostaron por lo artificial, mamás que se dejaron convencer que la industria farmacéutica sabía más que la naturaleza, mamás que dejaron ser mamíferas por un pequeño lavado de cerebro. Confiaron en el hombre, en el médico, en la industria. Dejaron de escuchar a sus cuerpos, a sus madres, a sus ansestras. Creo que es también producto de la violencia de género. Una vez más, la mujer sumisa cede su poder, su instito, su naturaleza y es pisoteada violentamente.

El más atroz y gran experimento científico realizado en humanos. Mujer que recibe el consejo del personal de salud de dar el seno solo a uno de sus hijos con el argumento de que el cuerpo de una mujer no es apto para amamantar a dos. Y recibe de obsequio una lata de fórmula. 

Pero saben qué se necesita, volver a confiar en nuestros cuerpos, perfectamente diseñados para amamantar. Somos mamíferas y tenemos el don. Son muy, muy, escasos los casos reales de mujeres que no pueden producir leche o que producen en muy poca cantidad (hipogalactia).

  1. Sindrome de ovario poliquístico (se corrigue las hormonas y produces leche).
  2. Hipotiroidismo (se corrigue esta hormona y produces leche).
  3. Necrosis de la pituitaria o un tumor (aquí es más difícil la solución).
  4. Cirugía de mamás que haya removido la casi totalidad de la glándula o que haya cortado los conductos lácticos. (Pero muchas veces estos conductos logran recanalizarse ellos mismos, buscando la salida; la naturaleza es noble).
  5. Haber nacido genéticamente sin o escaso tejido glandular, hipoplasia mamaria.
  6. Transtornos alimenticios (anorexia, bulimia). Desencadena un escaso desarrollo de la glándula.

hipoplasia mamaria

hipoplasia mamaria

Pueden haber otros trastornos que lleven a una poca producción de leche temporal como, obesidad mórbida y diabetes, cesárea de emergencia o cesárea programada, retención de la placenta, inhibición farmacológica, baja producción pos-mastitis. Aunque estas son transitorias y no tienen por qué producirse en todos los casos.

En pocos casos la hipogalactia no es reversible, en la mayoría sí, de todas formas en ambos casos  busca la ayuda de un/una especialista  en lactancia materna para que con algunas indicaciones y tal vez la ayuda de algunos fármacos puedas dar de lactar exclusivamente o parcialmente.

Hay ocaciones en las que la madre deja de dar de lactar por A o B razón y su producción de leche baja y luego piensa que ya no puede volver a dar, pues se equivoca. Si quieres volver a dar de lactar se puede relactar. Inclusive en madres que adoptan pueden dar de mamar a sus hijos recien llegados a casa, a pesar de no haber tenido el embarazo ni el parto. Toma tiempo, constancia y mucha dedicación, será una gran demanda, pero si estás totalmente convencida de que quieres dar de lactar, pues lo vas a lograr y sí que se puede.

En el blog de maternidad continuum, Pilar Martínez entrevista a África, una mamá que amamanta a su bebé adoptivo. Te inspirará y dará ánimos para seguir en la lactancia.

Debemos volver a lo natural, dar de lactar no es mejor que dar el biberón, dar de lactar es lo natural, es para lo que nuestros cuerpos y el de nuestros hijos están diseñados. No hay que andar buscando beneficios con la lactancia materna, simplemente es al revés, la lactancia artificial tiene efectos adversos. Que si necesitamos de ella tendremos que tomarlos en cuenta y medir el riesgo beneficio.

Volvamos a confiar en nuestros cuerpos, en nuestro super poder, en nuestro don mamífero. Ustedes creen que una gata antes de amamantar a sus crías se detiene a pensar si será capaz de alimentar a todos? Si podrá soportar las noches sin dormir? Si sabrá como darles de mamar? Si podrá gestionar la lactancia?

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Que nuestras lactancias sean exitosas, que nuestros hijos reciban nuevamente el mensaje correcto, que las lactancias maternas trasciendan nuevamente de generación en generación.

El otro día leí un testimonio en el libro «El arte femenino de amamantar» de la liga de la leche internacional, que por cierto esta excelente (tengo la última edición) y les recomiendo que lo compren, lo venden las chicas de la Liga de La Leche Ecuador . Este testimonio es de una madre que cuenta que cuando ella tenía 5 años llegó su mamá del hospital con dos bultitos en el brazo, el uno era su hermano recién nacido y el otro una muñeca para ella y su papá venía con una mecedora pequeña que la colocó junto a la mecedora de su madre y mientras su madre se mecía amamantando a su hermano ella la imitaba amamantando a su muñeca en su pequeña mecedora. Ella veía como su hermano y su madre intercambiaban miradas de amor y ella deseaba que su muñeca fuera real y estaba impaciente por crecer y dar de lactar a su propio hijo. Luego de algunos años dio a luz y cuando llegó a su casa se sentó en la mecedora y su hijo la miró y las lagrimas le corrían por sus mejillas, recordando que eso era lo que había estado esperando toda su vida.

Pongamos ese deseo en nuestras hijas o al menos esa seguridad de que pueden amamantar, que es lo natural y es lo que debe de pasar. Ninguna se cuestiona si será capaz de dar el biberón, por qué, entonces, nos cuestionamos si seremos capaces de hacer algo que es lo normal o lo natural?

… alzó su voz y le dijo: ¡dichosa la matriz que te concibió y los senos que te criaron!

Lucas:11:27

 

 

YO NACÍ CON AMOR ❤️ 

 

Soy María José Silva, soy doctora en medicina (para los que no me conocen). Durante mi formación aprendí a recibir los partos como si estos fueran una emergencia, de una manera muy impersonal, nada me unía a esas madres en labor, ni si quiera su dolor me conmovía, solo pensaba que era un proceso por el cual todas teníamos que pasar. Cuando di a luz a mi primer hijo viví en carne propia la violencia más atroz que jamas hubiera imaginando, y me sentí cómplice de la misma por tantas mujeres a las que atendí de la misma manera en que a mi me atendieron. En una habitación fría y con mucho miedo en el hospital. En donde nadie fue empático conmigo y con mi esposo, nadie nos dio una mano, nadie me dio aliento, nadie me dijo que lo estaba haciendo bien. Bajo las amenazas de las enfermeras, de que si no hacía lo que me pedían y mi hijo se moría, era mi culpa, en una sala de partos helada, por la calefacción que mantenía a las enfermeras a una temperatura perfecta para su gusto, importándoles poca cosa mi dolor y mi malestar, mientras tiritaba de frío y de miedo, bajo pujos dirigidos y maniobras de Kristeller, nació mi hijo, al que a penas me lo dejaron darle un beso y me lo arrebataron, por las santas alverjas, para devolvérmelo a las 24 horas. Me robaron el mejor día de la vida de mi hijo, me robaron ese momento sublime, me marcaron para toda la vida con un sin sabor, con mucha impotencia y con dolor, sufrimiento y tristeza. En este hospital hicieron todo lo que la OMS y las guías de práctica clínica del MSP (Ministerio de Salud Publica del Ecuador) dicen que no hay que hacer; rasurado genital, vía intravenosa, lavado intestinal, no darme de comer y de beber, maniobra de Kristeller, episiotomía, separación del bebé, administración de sucedáneos de la leche materna.

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Pero mi hija vino a cambiarme…

Ella nació en la clínica La Primavera, con amor, con respeto, con humildad, con palabras de aliento, sin amenazas, con paciencia, nadie la apresuró a nacer, nadie dirigió mis pujos. Se acercaban a abrazarme, a darme la mano, a hacerme masajes, a ayudarme a mover mi cadera, me pusieron compresas calientes y mitigaron el dolor y el miedo. Después de nacer, el dr. Diego me la puso en mi pecho, ella fue despertándose y pasando esa transición en mis brazos, con mis palabras de amor, en mi pecho, bajo mi protección. Luego lactó, mi marido (no es médico) cortó el cordón, salió la placenta, y el doctor me pidió permiso para tomarla en sus brazos. Se la ofrecí con mucho gusto. Y el con sumo respeto y humildad le dijo: «Luna, bienvenida al mundo. Soy Diego, estas son mis manos, te voy a tomar por unos segundos nada más, nadie te va a separar de tu mami». Los bebés son seres humanos desde su concepción. Ellos sienten, ellos perciben su entorno, ellos conocen su base segura (el pecho de mamá). Me ayudaron a salir del jacuzzi y me la devolvieron y nadie, nunca más, nos volvió a separar. Mi esposo y yo nos sentimos acompañados y valorados. Mi vida cambió, yo (la nueva mamá) nací con amor y sin duda alguna, el mejor día de la vida de mi hija. Y desde entonces, mi forma de ver el embarazo y el parto cambió. Desde entonces, he buscado la forma de apoyar a las mamás para que puedan tener un parto consciente, empoderadas, seguras de ellas y de sus cuerpos. Para que nadie les arrebate el mejor día de sus vidas. Para que nadie las separe de sus hijos, para que puedan tener lactancias plenas.

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Mi último parto, el cuarto, (después de la experiencia del segundo y tercer partos tan poderosos, cómo no tener más partos, iba en busca de un parto orgásmico) fue en nuestra casa, en nuestro jacuzzi en un ambiente romántico donde el amor estaba en el aire.

Los doctores no tenemos el derecho a quitarles ese momento tan sublime, el encuentro contigo misma, con tu poder de mujer, porque todas estamos diseñadas para hacerlo y podemos hacerlo, solo necesitamos estar en un lugar en donde nos respeten, nos acojan con amor, en donde nos sintamos seguras. Un parto que viene de un embarazo sano (90% de los embarazos son sanos) no es una emergencia, es un paso más de la vida, el bebé sabe cuando nacer y nuestros cuerpos saben como nacer, no necesitamos que nadie empuje a nuestros bebés, que nadie los rote y que nadie los hale para sacarlos. Tampoco que jueguen con él y lo tomen en sus toscas manos como si fuera un juguete o un balón, que lo traten como un monigote, que se burlen de su vulnerabilidad, que pasen por alto su fragilidad, que no respeten su miedo, su trayectoria, su reto (es como si se burlaran de un enfermo terminal). El bebé siente y al nacer pasa por una transición de un útero, en el que estaba apretado, en agua y recibiendo todo a traves de la placenta, a una habitacion fría, seca en donde tiene que empezar a respirar para poder vivir. Y para empzar este nuevo reto no hay mejor lugar que estar en el pecho de mamá, envielto en sus brazos y arrullado por su dulce voz. No, los doctores no tienen el derecho a separarnos y permitir que nuestros hijos pasen este proceso llorando en unas cunas de paredes muertas. 

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«Para cambiar al mundo, hay que cambiar la forma de nacer». (Michel Odent)

«Soy Luna y yo nací con amor respeto y con mucho cuidado». (Luna Rodríguez 10años)

 

aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos … con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Habacuc 3:17-18 

Las mujeres debemos cambiar nuestro chip

Hoy en día el porcentaje de bebes que amamanta va de bajada. En el mundo a penas el 37% de mamis amamantan exclusivamente, en el ecuador solo el 39% de mujeres dan de lactar y el promedio de lactancia materna exclusiva es a penas 2 meses y medio (datos de UNICEF Y OMS). Dentro de las causas identificadas están: la falta de información apropiada a mujeres gestantes y lactantes, falta de apoyo en la familia, servicios de consejería en lactancia ineficientes, escasa valorización del acto de amamantar, fuertes creencias culturales y mitos sobre la lactancia materna, entre otros.  De las cuales yo considero que la última es la más importante.

La mujer ha sido empujada a una sociedad de consumo y trabajo. La mujer se ha exigido ser autosuficiente y ha ido opacado su don de ser mamá,  su potencial de maternar, su poder de amamantar. Se ha llenado de miedos; de si tendrá leche, será leche suficiente, será la leche adecuada o sera “agua da”?

Hemos traspolado nuestro entorno concreto a la maternidad, cuando ésta es un mundo abstracto, lleno de magia, amor, sensaciones, sentimientos …. Sexto sentido. Para mi, un lugar muy espiritual.

Si cada mujer guardara en su mente y en su corazón el concepto de ser mamífera, no cuestionara su capacidad para amamantar.

Mamífero: (mamalia) clase de vertebrados amniotas homeotermos (sangre caliente) y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a sus crías.

Nos hemos creído lo de vertebrados, lo de amniotas y lo de homeotermos pero cuestionamos la mejor parte: glándulas mamarias productoras de leche! Nadie pregunta, será que tengo mi sangre lo suficientemente caliente como para regular mis procesos bioquímicos? Entonces por qué si cuestionamos nuestra capacidad de producir leche y de alimentar a nuestros hijos con la misma.

Mamis, es tiempo de cambiar nuestro chip. Todas somos mamíferas, no existe la leche aguada ni tampoco existe el no producir leche. Todo está dentro de nosotras. Si tan solo nos apropiáramos del concepto y nos convenciéramos totalmente de que simplemente somos, entonces ninguna mujer nos preguntaría, ni si quiera: y tienes leche? Es como que también nos debiera preguntar: y tienes la sangre caliente? Y tienes columna vertebral? Pues estas son características de los seres humanos y son tan constantes y tan determinantes para la vida como el tener leche y la leche que tenemos es perfecta, adecuada y suficiente.

No más miedo a no tener leche, no más miedo a no saber dar de lactar, no más miedo a no poder amamantar. Somos mamíferas, capacitadas perfectamente para maternar desde el corazón, desde la magia, desde nuestro ser. No vemos la cantidad de leche en nuestros pechos, pero no es necesario porque aun cuando es abstracto, simplemente esta! 

 

CONSEJOS PARA UNA LACTANCIA EXITOSA

  1. Empieza lo antes posible. Exige a tu ginecólogo que antes de que pese y mida a tu bebé te lo entregue para darle el pecho; que lacte durante las dos primeras horas de vida es más importante que saber cuanto pesó. Ya habrá tiempo para eso, tal vez a la salida de la casa asistencial. 
  2.  Ofrece el pecho cada vez que lo pida. La primera señal de querer lactar es buscar con su boquita, la segunda, chuparse la mano, la tercera es quejarse y la última es el llanto (el signo más tardío, no esperes hasta que llegue a éste, estará exasperado). 
  3. Que lo tome hasta que se suelte. No le pongas tiempos ni horarios, solo es un bebé, ya crecerá y tendrá que cumplir con horarios, por ahora déjalo disfrutar de tu cercanía. 
  4. Evita el chupete o chupón. Recuerda que no todo lo que tu bebé quiere de tu seno es sacar leche. Quiere sentirte, olerte, escucharte. Por eso quiere estar pegado a ti con su boca en tu seno. Mientras sustentes esta necesidad estarás disminuyendo notablemente el riesgo de caer en algún vicio cuando sea mayor. 
  5. Evita el biberón. Si no suplementas, permitirás que tu bebé logre producir en ti la cantidad de leche que él necesita. Si quiere estar solo lactando o si pide seno a cada rato es porque esta haciendo que tu cuerpo produzca leche. Esto pasa siempre, es normal, a lo largo de la lactancia materna. No te dejes asaltar por el pensamiento: “es que se queda con hambre”. Es que para no quedarse con hambre a posterior es que pide estar más tiempo y más frecuente en tu pecho. A mayor demanda mayor oferta. 
  6. Pasa tiempo con tu bebé. Solo de esta forma sabrás reconocer sus necesidades y comprender su llanto. 

Olvida el tiempo, sumérgete en lo más íntimo de tu ser, de tu naturaleza, vive cada momento de tu maternidad como suspendida en el tiempo. Cree en tu instinto. Amamantarás a tu bebé por pocos años, así que disfruta de cada lactada, mira con atención su rostro, lo profundo de su mirada, el amor que hablan sus hijos para contigo, su cálida sonrisa que llena tu corazón. Siente su manita apretando tu piel, como queriendo sujetarse para estar seguro. Enamórate de tu bebé y ya estando enamorada, para qué apresurar el tiempo de la lactada, por qué darte la oportunidad tan corta de descansar mientras sostienes el cuerpecito de tu bebé, tan delicado, tan frágil. Por qué darle un tiempo determinado a este momento tan mágico, tan sublime. Por qué ponerle un horario y darle de lactar solo cada dos o cada tres horas. Por qué no hacerlo tan frecuentemente como te lo demande él.

Al final los hijos se van … Aprovéchalos ahora que puedes sostenerlos entre tus brazos y darles vida a través de la lactancia.

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

   Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” Proverbios 31:10

Maternando en tribu

   

 
… antes de empezar a escribir, hago un paréntesis … (Y es que me encantaría tener una máquina que lea mis pensamientos y los vaya escribiendo en un word… Y es que en las noches, cuando ya todos duermen y se apagan las luces, a mi se me prende el foco y me vienen las mil y un ideas y a veces me tengo que aguantar de escribir porque mi bebito no me deja ni moverme peor prender la luz porque esta tan sensible que se despierta por todo)… Pero bueno… Aquí va;Cuando nace una mamá, es decir, cada vez que nace un bebito, la mujer entra en la etapa de la maternidad. Nuestro cuerpo y alma se transforman. El cuerpo queda flácido, donde había un bebé ahora hay un hueco, las caderas quedan anchas, quedamos como que subiditas de peso, verdad 😉 … Un poco bastante, algunas tallas extra … Pero nos vemos al espejo y no logramos encontrarnos, aveces podemos llegar ha desilusionarnos. Las hormonas en esta etapa son otras, nos bañan enteras, de pies a cabeza y por donde pasan, dejan su «huella». El alma, aquel lugar donde habitan nuestras emociones, está que revolotea. Hay sentimientos encontrados. A veces creemos haber enloquecido, estamos vulnerables a todo, si en cada periodo menstrual se levanta nuestra leona (la fiera) y nos asalta a su vez el llanto fácil … Je je.. No se diga tras el parto. Y… Quien nos entiende? ….

Aquí es donde necesitamos la tribu. 
El esposo debe ser el primer pilar. El debe encargarse de las cosas de la casa, los otros hijos, la cocina, la ropa, el debe sostenernos, cuidarnos… Ahuyentar a las visitas …(perdón, recibir a las visitas 😁), el debe hacernos barra; esa palabra de ánimo, esa caricia, ese abrazo, etc. (no vienen con ese chip, pero si los cuidamos y les enseñamos, aprenden rápido) A veces el esposo no está y necesitamos de alguien de mucha confianza que nos sostenga. Una mano amiga.

  
Pero también necesitamos un lugar de desfogue, un lugar donde me encuentre con otras mujeres en mi mismo proceso, maternando, donde yo sea escuchada, apoyada, sostenida. Donde me entiendan, me aconsejen y pueda aprender de los logros y fracasos de las demás. Donde mi locura, deja de ser locura y me puedo ver como una mamá normal. Donde me identifico y encuentro que mi vida no ha sido un caos, sino que ha sido muuuy normal. Donde comparto mis miedos, mi angustia,  mi ira o mi llanto. Ese lugar en donde sí me entienden que lloro porque me da pena de que mi bebé está a dos meses de cumplir un año y casi, casi, dejará de ser bebé… Y claro, el marido te dice: pena? Por qué ha de darme pena?  Las mamis necesitamos estos espacios, de estas mujeres en nuestro mismo proceso que sin querer se van convirtiendo en nuestras amigas, nuestras aliadas. Con las que podemos salir a comer y comemos paradas meciendo al guagua sin sentirnos extrañas y podemos conversar mientras nuestros bebés lactan y no nos da nadita de vergüenza. Con las que salimos de paseo y pic-nic y cambiamos los pañales junto a la comida sin causar las náuseas ni los fieros de ninguna. Donde nuestros corazones locos de amor laten al unísono. Donde sabemos que el abrazo del alma, aun cibernético, no tarda en llegar y … Wow… Si que llena y nos calma.

Hoy les estoy hablando de mi «regazo» (Regazo Casa de Madres), es decir ese regazo que me sostiene. Y digo mi, no porque soy la dueña, no. Nada de eso. Es mío porque ahí me siento acogida, abrazada, escuchada. Y es bueno que cada una de las mamis busquen su regazo para que le den un giro a su maternidad y la vivan acompañada. 

Para cada mujer la maternidad es un camino largo con altibajos que nunca se acaba y el caminar de la mano de otras mamis aligera el paso. Aquí les comparto los pensamientos de unas de estas mamis que me acompañan y llenan mi maternidad:

  • El Regazo es el lugar donde me siento apoyada, sostenida y no juzgada, donde puedo maternar desde mi instinto, escuchando a mi corazón, sin sentir miedo a ser reprochada por no seguir los cánones comunes de crianza. Es el sitio donde supe que no es malo criar a los hijos con respeto y amor, simplemente es una forma diferente de hacerlo.                                                                                  (Fer)
  • Hace nueve meses nací como mamá y ha sido toda una aventura. Una de las cosas más gratificantes fue encontrarme con mujeres que andan en las mismas que yo: maternando, aprendiendo, mal dormidas, pero felices y locamente enamoradas de nuestros bebés. Valoro este espacio que me ha brindado seguridad y contención. » Tu eres mi ancla que mantiene mis pies en el suelo y yo soy las alas que mantienen tu corazón en el cielo».                                                        ( Ana Cris)


  • El Regazo cambió mi forma de ver la maternidad, la lactancia y el apego. Vivir el día a día sabiendo que cada momento es diferente, tan lleno de incertidumbres  y de inseguridades y decir no soy la única, somos muchas que nos apoyamos para seguir adelante sintiéndonos tranquilas y viendo que lo hacemos bien. Soy feliz por tener este espacio donde todas somos tan diferentes pero nos une lo más hermoso que nos da la vida que es el instante de ser madres. (Consue)